Quito, 2 de oct (La Calle).-Donald Trump , presidente de los Estados Unidos, anunció que contrajo el coronavirus. Su médico personal, Sean Conley, aseguró que el mandatario está bien y que espera que «siga ejerciendo sus deberes de forma ininterrumpida mientras se recupera». No obstante, este escenario empezó a provocar susto en la Casa Blanca , reportó la Agencia Sputnik.

Estas preocupaciones surgieron por primera vez en mayo pasado tras conocerse que el ayudante de cámara del presidente y el secretario de prensa del vicepresidente Mike Pence habían contraído el coronavirus.  

La convalecencia del mandatario podría provocar desde una interrupción temporal de su gestión, hasta una crisis constitucional en toda regla con reclamos sobre la presidencia.

Todo depende de la gravedad de la enfermedad

«Hay un protocolo para todo», explicó David Axelrod, ex asesor principal de Barack Obama en la Casa Blanca, citado por Bloomberg.

Una de las posibles consecuencias será la caída de los índices bursátiles, opina Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, una firma consultora de riesgo geopolítico. Si la salud de Trump se deteriora, existe un proceso que los presidentes anteriores han empleado para ceder temporalmente el poder, señalan los especialistas.

Así, la Enmienda 25 de la Constitución de EEUU le permite a Trump entregar el control al vicepresidente y luego reclamarlo tan pronto como se declare capaz de ejercer nuevamente sus funciones. George W. Bush hizo esto dos veces durante su presidencia, mientras era sometido a procedimientos médicos; y Ronald Reagan una vez, para someterse a una cirugía de colon.

Caos constitucional

En el caso de que tanto el presidente como el vicepresidente de los Estados Unidos queden incapacitados por COVID-19 podría producirse un caos y el colapso constitucional, advierten los expertos. Es que la ley solo ofrece una solución clara en caso de que el presidente y el vicepresidente fallezcan.

«En ese caso, la línea de sucesión es clara, la presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, se haría cargo», explicó Ilia Somin, profesor de derecho en la Universidad George Mason. En caso de que el presidente y el vicepresidente quedan incapacitados, se debería decidir muy rápido en los tribunales qué hacer.

«No saber quién es el presidente ni siquiera por un par de horas podría ser extremadamente peligroso para el país», asegura Brian Kalt, profesor de derecho en la Universidad Estatal de Michigan.

«El problema es que la Constitución no ofrece un procedimiento para determinar la incapacidad de un presidente para desempeñarse, lo que da lugar a la posibilidad de una disputa en la que Pelosi, una demócrata, se declare a sí misma presidenta interina incluso si Trump y Pence (o sus abogados) declaran estar aptos para servir», indica Kat.

La Casa Blanca dice que no hay razón para alarmarse. No obstante, cabe recordar que a lo largo de la crisis del coronavirus, Trump se ha negado a respetar muchas de las precauciones señaladas por los funcionarios de salud pública, como el uso de la mascarilla. Además, el presidente, el vicepresidente y sus colaboradores se mezclan de manera rutinaria. Así, una asesora de Trump, Hope Hicks, que viaja regularmente con el presidente, también dio positivo por el nuevo coronavirus.

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