Semana Santa: Crónica de una Verónica

Por Paola Arce

Quito, 16 abr (La Calle). – Aunque de seguro los preparativos para organizar la Procesión Penitencial Jesús del Gran Poder en Quito por Semana Santa se realizan con varios meses de anticipación; la convocatoria para ser cucurucho, Verónica o simplemente voluntario, se hizo con un mes de anticipación, es decir, en el mes de marzo.

El 30 de marzo de 2022, acudí a la boletería del Museo franciscano “Fray Pedro Gocial”, mejor conocido como el Museo San Francisco de Quito. Allí me registré para participar como Verónica en la procesión Jesús del Gran Poder. Cancelé USD 5 por la inscripción. Al momento de registrarme, me preguntaron si tenía traje, dije que no, y me respondieron que los organizadores me prestarían uno.

Además, me explicaron que tanto cucuruchos como Verónicas debíamos ir durante tres sábados previos a la procesión para recibir charlas de preparación de nuestro rol en el acto y que también debíamos confesarnos, relata Nickolette, quien participó como Verónica en la procesión por primera vez.

Preparación

El primer sábado de preparación para los fieles que participarían en el via crucis fue el 26 de marzo. El siguiente sábado fue el 02 de abril y el siguiente fue el 09 de abril. Todas las sesiones se realizaban en el Aula Magna de la Unidad Educativa franciscana “San Andrés”, ubicada detrás de la iglesia de San Francisco.

“Fui el 09 de abril. Llegué unos minutos tarde. Y ya había comenzado la reunión. Mis compañeros, la gran mayoría eran personas adultas, dijeron que siempre se va la procesión por una cuestión de voluntad y de fe. Para mi era algo nuevo y realmente no estaba muy de genio para considerarlo. Había sido una semana difícil”.

Las reuniones de preparación de cucuruchos y Verónicas fueron lideradas por el Fray Darío Hernández.

“El Fray era un joven religioso muy simpático, muy gracioso. Abordaba temas serios como los pecados, la explicación de los personajes, las oraciones y lo que el denominaba, en vez de castigo divino, caricias de Dios, con chistes y nos hacía reír a todos. Esto último era lo que más gracias me hizo”.

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Sesión de Preparación de cucuruchos y Verónicas. Al fondo Fray Darío Hernández

Trajes de Penitencia

“Los trajes morados de los cucuruchos y Verónicas son trajes de penitencia. Las personas usan estos trajes y caminan por el perdón, por la reconciliación con Dios y por la paz.”, explica Fray Darío Hernández. El franciscano considera que el valiente la acción de los fieles al acompañar a Cristo agonizante en su camino al Calvario.

El Fray continua su explicación y menciona: “Los cucuruchos tienen ese nombre por el capirote, prenda cónica que se porta sobre la cabeza de penitente y es una prenda que simboliza el luto por la muerte de Jesús. En cambio, lo que se conocen popularmente como Verónicas, en realidad, se llaman “Mujeres de Jerusalén” o “Mujeres piadosas”; ya que el término Verónica proviene de un texto religioso apócrifo”.

Además, el religioso añade que los fieles que participan de la procesión deben orar durante todo el trayecto:

“Los penitentes debe llevar un rosario, ello les ayuda a concentrarse en la oración. Porque, mientras otros toman fotos, yo rezo. El diablo me tentará, me dirá no reces; pero yo rezo. Cada pepa (del rosario) me ayuda en mi encuentro con el Padre”.

El Fray señaló que los creyentes que llevarán sus trajes de penitencia trazan una vida nueva. Su vida de pecado morirá junto a Cristo, para luego tener una vida nueva.

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Mujer cucurucho frente a fachada de la Basílica del Voto Nacional

Procesión Jesús del Gran Poder

El pasado 15 de abril fue Viernes Santo, fecha considerada sagrada en el cristianismo, ya que se conmemora la pasión y muerte de Jesús quien, según la tradición judeocristiana es hijo de Dios.

En la ciudad de Quito, miles de devotos se congregaron en las calles del casco colonial quiteño para recibir a las imágenes y a los personajes que las acompañarían.

El evento contó con el apoyo de la Policía Nacional, agentes de la Agencia Metropolitana de Tránsito, Cuerpo de Bomberos de la ciudad y personal de la Cruz Roja. Y no se suscitó siniestro alguno; aparte de las personas que estaban deshidratándose o con calambres.

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Cucuruchos

Procesión

“Durante la sesión de preparación, dijeron que debíamos estar, con el boleto del registro en mano, en los patios del Colegio franciscano San Andrés entre las 06H00 y las 09H00 el Viernes Santo. Esa mañana no encontraba ese papel y me tomó media hora hallarlo. En cuanto lo hice, fui enseguida al colegio. Llegué 08H55. Hice la fila, porque había muchas personas que debíamos entrar, y lo logramos, entramos a la institución” comenta Nickolette.

La institución albergó a los creyentes que debían vestirse o alquilar sus trajes de penitencia para acompañar a la imagen Jesús del Gran Poder.

“Después de entrar a la institución, nos recibió un funcionario del museo quien, según el número de registro, nos enviaba a diferentes aulas para que nos entreguen los trajes. Mi número de registro era 471 y me enviaron al aula 2. El aula 2 recibía a personas con números desde el 400 al 800. Allí me entregaron mi traje de Verónica que consistía en dos piezas: un vestido, el cual me quedaba nadando (grande) y un velo de encaje. Tuve que entregar mi cédula y USD 20 que me serían devueltos en cuanto finalice la procesión y entregue el traje. Luego de vestirte, podías encargar tus cosas con los funcionarios. Pagué 0,50 centavos por guardar mi abrigo. Y luego me dirigí a las canchas donde se estaban formando los cucuruchos y verónicas para salir”, dijo Nickolette.

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Cancha del Colegio franciscano San Andrés

Cerca de las 10H10 inició la procesión con la salida de los primeros grupos de cucuruchos y verónicas. Los frailes y funcionarios del museo organizaron a los fieles en grupos de cucuruchos por su parte y verónicas por el otro.

Los grupos formaron tres columnas que atravesaron los estrechos y blancos pasillos del colegio y el museo, hasta llegar a la puerta del atrio de la iglesia de San Francisco. Entonces, salieron, volvieron a formarse y la procesión inició.

El recorrido de catorce estaciones partió de la plaza de la iglesia de San Francisco y tenía como punto de finalización el Colegio San Andrés.

Los creyentes recorrieron las principales calles del centro histórico como son: Bolívar, Venezuela, Luis Vargas, José Riofrío, Manabí y García Moreno. El trayecto de aproximadamente tres kilómetros tomó cerca de seis horas en ser completado.

Cerca de las 11H00, e iniciada la procesión por los devotos; la imagen de San Juan salió del templo católico. Minutos más tarde salió la imagen de Virgen de los Dolores. Y finalmente, la imagen de Jesús del Gran Poder salió del templo aproximadamente a las 12H10.

“Hacía mucho calor. El cielo estaba despejado, y el sol calentaba y brillaba con fuerza. Yo estaba en la columna de la mitad y casi no había sombra donde podamos descansar. Además, al ser un paso penitencial, todos caminábamos muy lento, lo cual, si no estás acostumbrado, puede ser desesperante. Para mí fue un tanto desesperante, por el sol que me agobiaba, el calor que hacía, y el hambre y la sed que tenía. Hubo momentos en los que ya me quería ir a mi casa, pero no, debía terminar lo que había comenzado”, dijo Nickolette y guardó un breve silencio.

Mas, sonrió levemente y reflexionó en voz alta diciendo: “No imagino cómo se sentían los cucuruchos, seguramente estaban sofocados. O peor aún, las personas que estaban descalzas, o que portaban cadenas y grilletes en sus muñecas y pies o aquellos que, aparte de estar descalzos y llevar cadenas, cargaron con esos enormes maderos… Esa gente es una dura”.

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Penitente cargando un madero simulando el tormento de Jesús

Las hebras cálidas y doradas del sol se posaban sobre las cabezas de los fieles. El calor era intolerable, según los participantes. Dolores y Clemencia, mujeres que bordean los 60 años, daban cuenta de ello. El calor es insoportable, dijeron. Pero estamos aquí en agradecimiento a las gracias concedidas, mencionaron.

Dolores, oriunda de Túlcan, provincia del Carchi, dijo que Jesús del Gran Poder permitió que su hijo estudie en el exterior y que sea un buen estudiante. Además, que, gracias a él, su familia está viva y con salud.

En cambio, Clemencia, una mujer quiteña del sector de Carapungo, dijo que su sobrina había fallecido de cáncer.

Enunció que le había pedido a Jesús del Gran Poder que la mantenga con vida en cuanto la familia supo de la enfermedad; y que Jesús le permitió vivir a la joven cuatro años, tras la noticia. No obstante, dijo que sigue y seguirá asistiendo para agradecer la vida y pedir por esta, la salud y la familia.

Nickolette, Dolores y Clemencia estaban en la misma fila. Hicieron cierta amistad y Dolores hasta hizo que se saquen fotos juntas.

“No solo fue una experiencia de fe y voluntad, sino también de conocer y hacer más amiguitos. Fue algo interesante, pero que solo haría una sola vez y ya la estoy haciendo”, manifestó Nickolette entre risas.

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Verónicas

Cerca de las 16H00 finalizó el recorrido. Los participantes arribaron al colegio e hicieron las filas respectivas tanto para la entrega de trajes y para retirar sus objetos personales. Luego, aquellos que aún tenían energía y ánimos se quedaron a recibir a Jesús del Gran Poder que arribó cerca de las 16H30 a la plaza de San Francisco.

Nickolette no es católica, no pertenece a ninguna religión; y pidió que no se revele su motivación para participar. Después de tomar su abrigo, y devolver su traje, se retiró; estaba exhausta; no se quedó a misa y pasó cerca de la imagen procesional. Nickolette tomó un trolebús en la estación de la plaza de Santo Domingo para juntarse con su familia.


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