Por: Daniela Rizzo /@loinquieto

Publicado en 1928, este poemario nos lleva a cantar sobre la muerte y la noche. Esta obra cuenta con 18 poemas que tienen como escenario Andalucía, en España. Tal como nos describe la voz poética, este es el territorio de los gitanos quienes están en constante fluir entre la vida y la muerte.

Existe un conflicto latente con la autoridad o lo establecido. Los gitanos son ese extremo que llega a rozar lo mágico. Aquí es donde irrumpe en escena el simbolismo ya que todo significa algo más.

Hay dos aspectos fundamentales para entender esta etapa poética de García Lorca: el simbolismo y la narrativa. Dentro de la creación de símbolos, estos poemas giran alrededor de lo natural: la luna, el viento, el agua, las rosas, los caballos. Y esta naturaleza hace una gran representación del equilibrio: hay tanta vida como muerte.

En cuanto a la narrativa, esta es una de las características que más disfruto de este poemario. Detrás de cada imagen, la voz poética nos narra la vida de los gitanos, sus amores y desamores. Estos poemas no nos ocultan nada, son una invitación para bailar y soñar con Andalucía.

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