Quito, 2 de agosto, (La Calle).-Lo que fuera el edificio de la Contraloría General del Estado es ahora un despojo arquitectónico. Ubicado justo frente al Estadio del Arbolito, el complejo que comprendía una parte nueva hacia la seis de Diciembre y otra más antigua frente a la Asamblea, está cercada en su totalidad por una cinta amarilla que limita el paso.

Apenas unos guardias privados se muestran al interior de la estructura. Recorren con pesar, los pisos derruidos con paredes y cielos falsos acumulados sobre el piso. La escena produce abulia, pesar. Nueve meses después de su incendio, ocurrido el 12 de octubre de 2019 en el contexto de las protestas en contra del Gobierno de Lenín Moreno, aún no se conocen los responsables reales de este hecho, por el que fueron acusadas más de 30 personas, ahora en libertad. El cargo fue en un principio terrorismo y posterior, destrucción de bienes públicos.

Quien no se ha quedado tranquilo con la situación es Alejandro Rodas, un ex funcionario de Contraloría, que ahora ha organizado un frente de afectados por esta institución. Hace poco, contó que tenía pruebas contundentes de que el incendio del 12 de octubre tuvo la intención de desvanecer glosas millonarias, entre ellas de una empresa operadora de telefonía móvil por 112 millones de dólares.

“Entre jueves y viernes de la semana entrante presentaré las pruebas a la Fiscalía. Tengo fotografías en las que se observa claramente que los responsables del incendio no fueron los manifestantes, ni los correístas, ni los indígenas”.

Según el entrevistado por Radio La Calle, la única forma de generar un incendio de esas proporciones es a través de detonaciones de granada. Varios testigos del lugar dan cuenta de una explosión de magnitud en la zona el día del siniestro, (Radio La Calle está cerca de la Contraloría) y confirman la hipótesis de Rodas.

Las llamas habrían acabado con las áreas de predeterminación y dirección de responsabilidades, algunas oficinas de talentos humano, la del Plan BID y la oficina del Contralor que daba a la calle Piedrahita. “En la oficina del Contralor estaba una caja fuerte que, a su tiempo, también utilizó el contralor Pólit”. Esa caja fuerte habría caído en manos militares antes del incendio, su contenido sería vital para entender este hecho, que no termina de arder por completo.

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