Quito, 2 abril (La Calle). – En medio del panorama electoral, Gabriela Goldbaum denunció públicamente que Daniel Noboa le solicitó firmar el permiso de salida del país de su hija “Luisa”. Más allá de la fecha post elecciones, en la que Noboa pretende salir del país, Goldbaum teme por el no regreso de su hija en común. La madre ha denunciado públicamente la manipulación y obstrucción del vínculo con la menor de edad.
Un problema que trasciende lo personal: teme por su hija
La violencia vicaria es un tipo de agresión de género en la que los hijos son utilizados como herramienta para dañar a sus madres. Sin embargo, el tema aún no recibe la atención necesaria en la agenda pública del actual gobierno. Actualmente, la Asamblea Nacional se tramita la inclusión de un artículo que penalice este delito.
Gabriela Goldbaum, ex esposa de Daniel Noboa, impulsó esta reforma hace poco menos de un mes. Sin embargo, este miércoles 2 de abril, compartió en sus redes sociales la angustia que vive al ser privada del contacto con su hija. En su video de la comparecencia ante la Comisión de Justicia de la Asamblea, expuso los chats que mantuvo con la actual cónyuge del presidente, Lavinia Valbonesi.
Lavinia Valbonesi ejerce violencia vicaria
Según las conversaciones vía WhatsApp, Lavinia le dice que en los últimos días su hija ni siquiera se ha acordado de su madre, y que “es normal” que se les haya pasado por alto ponerla en contacto porque “están muy ocupados”. Agrega, además, que cuestionó que en los pasados 40 días no buscó (Goldbaum) llamar o emitir “ni un mensaje” a Daniel Noboa.
Goldbaum denuncia que Valbonesi parece disfrutar de su dolor. Su hija, de cinco años de edad, ha pasado 44 días seguidos sin poder ver ni hablar con su mamá “producto de una sentencia judicial falsificada”. En su momento, Goldbaum denunció a los jueces por prevaricado y falsedad ideológica. Tampoco se ha dado atención a ninguno de los cuatro escritos ingresados desde enero de 2025.
“Quieren mantenerme callada” (Gabriela Goldbaum)
El juez a cargo del caso declaró reservados los expedientes de régimen de visitas y de rebaja de pensión alimenticia que debería cumplir el presidente Noboa, desde su divorcio. Según Goldbaum, estas acciones legales buscan tenerla callada. Esto evidencia la falta de mecanismos efectivos para proteger a las mujeres y niños en situaciones de violencia familiar
Esta problemática no es nueva. En varias ocasiones, colectivos de mujeres han advertido sobre la negligencia estatal al abordar estos casos, dejando a las madres en una posición de indefensión ante agresores que instrumentalizan a sus propios hijos. A pesar de la existencia de leyes de protección, su aplicación sigue siendo deficiente, lo que permite que la violencia continúe impune.
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Una deuda del Estado con las mujeres
El silencio de las instituciones frente a la violencia vicaria resalta la falta de voluntad política para atender las denuncias de mujeres que atraviesan estas situaciones. Mientras el país se enfoca en la disputa entre Noboa y González por la segunda vuelta electoral, este tipo de violencia de género sigue afectando a cientos de madres en Ecuador sin que existan respuestas concretas por parte de las autoridades.
En la Asamblea Nacional, los debates sobre derechos de las mujeres han quedado en segundo plano, mientras las fuerzas políticas priorizan enfrentamientos partidistas. La falta de políticas públicas efectivas deja en evidencia que la lucha contra la violencia de género sigue siendo una deuda pendiente en Ecuador.
La violencia vicaria es un problema estructural que debe ser atendido con urgencia, no solo desde el ámbito judicial, sino también desde una transformación cultural que garantice la seguridad y bienestar de las mujeres y niños. Casos como el de Gabriela Goldbaum no pueden seguir siendo ignorados.