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Caminando juntos con los refugiados

Quito, 07 jul (La Calle).- En el marco del Día Mundial de las Personas Refugiadas, el último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) señala que 2020 es el noveno año de crecimiento ininterrumpido en cuanto a desplazamientos forzosos con más de 82 millones de personas refugiadas. Además, la gran mayoría, 9 de cada 10 personas, son acogidos en países vecinos y en países con recursos medios o bajos a las zonas de crisis.

Actualmente, la región de América Latina y el Caribe se enfrenta a una crisis humanitaria y a un éxodo de mayor envergadura: más de 5,5 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela se encuentran fuera de su país de origen, de las cuales se estima que 4,6 millones residen en la región. De hecho, Ecuador es el país con más personas refugiadas en América Latina y el Caribe, que hasta marzo de 2021, registró a 70.527 personas reconocidas como refugiadas. La migración intrarregional ha cobrado relevancia debido a su vecindad con Colombia. Como resultado del conflicto armado, según ACNUR, Colombia ha forzado el desplazamiento de más de 7 millones de personas desde 1985, y más del 95% de personas reconocidas como refugiadas en Ecuador tienen nacionalidad colombiana, una situación que no ha cesado tras el acuerdo de paz del 2016.

Asimismo, el deterioro de la situación social, económica y política de Venezuela, también ha generado una nueva ola de personas desplazadas. Ecuador se ha convertido en país de destino, es el cuarto país receptor de flujo migratorio proveniente de Venezuela. Entre 2015 y abril de 2021 más de 400.000 personas venezolanas decidieron establecerse en Ecuador, como refugiados o migrantes.

Además, cabe destacar que una importante tendencia global de la migración es su creciente feminización. Medio siglo atrás, la mujer solo representaba el 2% de las migraciones a nivel mundial. Actualmente, la migración femenina representa el 49%, si bien en la región la cifra alcanza el 50%. Dentro de la población venezolana en Ecuador, alrededor del 50% son mujeres, quienes en su mayoría se movilizan con sus hijas, hijos y adultos mayores para la reunificación familiar. También muchas mujeres que son jefas de hogar optaron por migrar solas, para mantener a sus familias en sus países de origen.

Las mujeres refugiadas enfrentan riesgos y situaciones como violencia de género, acoso, abuso, violación, explotación, trata de personas, sexo transaccional y/o sexo de supervivencia. También por su condición de movilidad humana experimentan discriminación y xenofobia. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, para las mujeres es más difícil validar y aplicar sus conocimientos académicos en el medio laboral de los países de destino, situación que se agrava para acceder a permisos de trabajo y documentos.

Transformarme y digitalizar mi negocio

En el marco de la COVID-19 y las restricciones de movilidad, el proyecto Caminando de ONU Mujeres ha apoyado a mujeres emprendedoras para transformar sus negocios al mercado digital, y sacarlos adelante en una nueva realidad virtual. En base a una experiencia exitosa desarrollada por el Programa Regional Win Win de ONU Mujeres, se puso en marcha en Ecuador la formación en e-commerce dirigida a mujeres refugiadas, migrantes y de las comunidades de acogida para que cuenten con capacidades técnicas y logísticas para comercializar utilizando herramientas informáticas desde aplicaciones web y redes sociales.

El sueño de Jazmín era tener su propio negocio de confección de chaquetas y ropa. Ahora es una realidad y por medio de las capacitaciones en e-commerce su negocio va a “seguir creciendo”. Poco a poco, empezó a ofrecer los productos por WhatsApp y en redes sociales, abriéndose al mundo digital. “Los talleres han sido muy buenos, porque nos han ayudado a desarrollar nuestros negocios de otra manera. Nos explican cómo llevar el marketing, cómo acceder a los recursos disponibles en internet, pero, sobre todo, a tener más seguridad en el artículo que una está vendiendo y generar mayor confianza en los clientes a través de videos y otras herramientas”, comenta Jazmín.

Melissa, una mujer emprendedora de 25 años que llegó a Ecuador siendo una niña hace más de dos décadas, cuando su familia huyó del conflicto armado en Colombia, nunca imaginó ser capaz de poner en marcha un negocio, pero hoy estudia la carrera de Administración de Empresas y tiene su negocio de ropa. “Al principio, no tenía conocimiento de nada, ni siquiera me dedicaba a vender. En el proyecto Caminando he aprendido a generar mis propios ingresos gracias a mi esfuerzo”.

La pandemia de COVID-19 ha tenido un fuerte impacto sobre las mujeres refugiadas y migrantes. Esto, sumado a la brecha digital de género y su condición de movilidad humana suponen un triple obstáculo para las mujeres que se encuentran en el Ecuador. Ante las restricciones de movilidad, Caminando ha planteado alternativas para que las mujeres puedan adaptar sus emprendimientos al entorno digital.

Jazmín reconoce que esta formación en e-commerce supone un valor añadido en la actual pandemia de la COVID-19. “Tenemos que romper con el paradigma. Antes la gente estaba acostumbrada a comprar directamente, pero hoy en día las redes sociales han desarrollado un nuevo escenario de una manera muy rápida”. Melissa también cuenta que “poco a poco comencé a entender que era el momento de acoplarse a la situación actual que vivimos por la pandemia, y que podía emprender, que era capaz de hacerlo”.

De esta manera, Melissa empezó a subir en los estados de WhatsApp la ropa, los accesorios y los zapatos que promocionaba. “Aprendí cómo promocionar el producto, la gente empezó a preguntarme, y así fui haciendo más clientes”. Actualmente, utiliza Facebook y WhatsApp Business para atender los pedidos online y realiza las entregas. Además, afirma que ha ampliado la visión para alcanzar más metas y objetivos. “También he aprendido a buscar otras alternativas. En la comunidad donde vivo no hay lugar para sacar copias, por lo que me he comprado una impresora y ahora saco copias desde mi casa”, comenta Melissa, quien reconoce que “gracias a ONU Mujeres, he aprendido que las mujeres podemos salir adelante de manera independiente”.

Jazmín tiene una mirada clara para su futuro. “Gracias a estas capacitaciones he aprendido a no encerrarme en el problema, sino a ver las soluciones. Lo mejor de todo es que una no se siente sola, eso es lo que nos ayuda a nosotras”. Y añade que la capacitación en e-commerce le ha abierto nuevos horizontes de negocio. “Me siento realizada personal y profesionalmente, porque una se pone metas, sueños y anhelos en el camino. La motivación de mi emprendimiento es sacarlo a flote, porque me brinda la oportunidad de vender a mayor cantidad y escala”, concluye.

Jazmín y Melissa son ejemplos plausibles de la resiliencia y la capacidad de adaptación por parte de las mujeres ante el actual contexto de COVID-19. No solo han adecuado sus negocios a un entorno virtual, sino que también han superado las barreras de la pandemia, sin perder la perspectiva para encaminar sus emprendimientos y seguir adelante.

* Por razones de seguridad, hemos protegido los nombres de las personas que autorizaron a ONU Mujeres y que participaron en esta serie testimonial. Disponible en la web de ONU Mujeres Ecuador: Caminando juntxs con lxs refugiadxs

Fuentes

ACNUR (2021). Tendencias globales. Desplazamiento forzado en 2020.

BID (2021). La migración intrarregional desde la perspectiva de género.

Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana (2021). Sobre refugio, datos actualizados.

Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela, R4V (2021). Plan de respuesta regional Enero-Diciembre 2021.

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