Quito, 16 de sep (La Calle).- El Gobierno del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, lleva un año negociando con las pandillas de la Mara Salvatrucha (MS-13). El pacto consiste en una reducción de homicidios y apoyo electoral para Nuevas Ideas -partido de Bukele- en 2021 a cambio de beneficios carcelarios para los miembros de esta organización criminal internacional.

“Documentos oficiales del Ejecutivo registran desde junio de 2019 negociaciones del actual Gobierno con líderes encarcelados de la MS-13. A lo largo de los meses se pactó la reducción de homicidios y se discutieron beneficios carcelarios y apoyo electoral para Nuevas Ideas en 2021. La organización El Faro obtuvo cientos de páginas de informes de inteligencia penitenciaria y libros de novedades de dos cárceles de Máxima Seguridad, que prueban encuentros del director de Tejido Social, Carlos Marroquín, y del director general de prisiones, Osiris Luna, con líderes pandilleros”, dicta el sumario del reportaje.

Algunos acuerdos ya se han cumplido. El Salvador cerró el 2019 con una caída drástica en el número de homicidios. Además, cerrará el 2020 como el año más pacífico en los últimos 30 años. Así mismo, el gobierno revirtió la decisión de mezclar a los pandilleros de bandos contrarios en las celdas.

Bukele había negado cualquier acusación por negociaciones con las violentas bandas, que dominan gran parte de Centroamérica. Además, el marco legal de El Salvador prohíbe negociar con organizaciones terrorista; y las Maras fueron declaradas como tales en 2015.

La  poderosa Mara Salvatrucha

La Mara Salvatrucha es una organización internacional de pandillas criminales cuyas actividades incluyen prostitución infantil, violación, narcotráfico, extorsión, contrabando de armas, secuestro, robo y asesinatos por encargo, entre otras. Se originaron en Los Ángeles (California) y se han expandido a otras regiones de Estados Unidos, Canadá, México, el norte de Centroamérica6​ (Guatemala, El Salvador, Honduras) y en el sur y oeste de Europa (en el sur de Europa Italia, Portugal, España).

​ La mayoría de las pandillas están integradas por inmigrantes centroamericanos (salvadoreños, guatemaltecos y hondureños), así como de algunos mexicanos y se encuentran activas en zonas urbanas y suburbanas. Sin embargo, los únicos países centroamericanos que han logrado mantener alejado este movimiento son Nicaragua, Costa Rica y Panamá. En Sudamérica se han reportado algunos brotes en Ecuador, Bolivia y Venezuela, aunque han fracasado en sus intentos de establecerse. Los miembros de la mara Salvatrucha se distinguen por tatuajes que cubren el cuerpo y, a menudo, la cara, así como el uso de su propio lenguaje de señas. Son conocidos por su uso de la violencia y un código moral propio. (CE).

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