Alexis Ponce, activista y defensor de los derechos humanos reflexiona sobre el veto total al Código Orgánico de la Salud y los retos que acarrea esta decisión del Ejecutivo.

¿Qué mensaje nos da el Gobierno con el veto total al COS?

Hay varios mensajes del Gobierno, pero también de los sectores que apuntalaron este veto. El mensaje no puede ser aislado de dos contextos inmediatamente cercanos. El uno conocido y el otro no. El conocido es el que llega junto a las medidas del tema combustibles.

Esa neoliberalización decidida por el gobierno un año después de los acontecimientos de octubre apunta a cumplir el acuerdo con el FMI. El segundo contexto es el avance imparable de la extrema derecha en América Latina. Derecha con un carácter integrista, como nunca hemos tenido.

Es una derecha que le dice no a los derechos de las mujeres y la comunidad GLBTI. Esta derecha no es ajena al Ecuador y menos aún al gobierno de Moreno.

¿Quién está detrás de esta ofensiva?

Los líderes de esta ofensiva son Bolsonaro, Trump, etc. Y claro esto no está alejado de lo que pasa a nivel social. Es decir, una marcha provida gigantesca para presionar y levantar una cortina de humo.

Cuando digo de las mujeres, no lo digo de esta forma fragmentada de la sociedad civil. La propia sociedad civil organizada cayó en la trampa desde los años 90’s para pelear únicamente por su sector. Las consecuencias están ahí. Cuando persuadimos sobre la defensa de derechos no pasa esto. Estamos pagando también la culpa de esta sociedad fragmentada.

¿Afecta en alguna medida el uso del cannabis medicinal en tratamientos médicos el que no se haya aprobado el Código?

Para nada. Conseguimos dos logros. Primero conseguimos la despenalización del cannabis medicinal del Código Integral Penal, el 17 de septiembre de 2019 y tres meses después pasó por el Ministerio de la Ley el uso del cannabis medicinal.

En la práctica se deja en paralización el tema de la regulación que empezó a hacer tímidamente el Ministerio de Salud Pública. Cuando empezamos a leer lo que estaban tratando de programar, ahí nos iban a mochar varias patologías.

Toda ley secundaria lo que hace es quitar derechos constitucionales ya logrados. Nosotros estábamos preocupados. Con esto, cero. No más regulación ¿Qué continúa? El cáñamo que lo trata el Ministerio de Agricultura y allá los intereses económicos priman por encima de otra cosa. Estamos tranquilos, pero atentos.

Haremos una carta al país sobre este tema. Marx y Engles tenían razón en algo. La situación de las mujeres es el referente de la situación de un país o una sociedad.

Claro está que si les topan a ellas, nos topan a todos. Así que estamos preparando una carta para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en relación a los derechos vulnerados en este veto total.

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