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05 de junio: Las reformas esenciales de la Revolución Liberal

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César Albornoz / Docente Universidad Central del Ecuador

Quito, 05 jun (La Calle).- El 5 de junio de 1895 la voluntad del pueblo guayaquileño, expresada en más de quince mil firmas, nombra Jefe Supremo de la república a Eloy Alfaro, contrariando a la oligarquía local que intenta hacerse del poder con alguien de su propio seno, anhelo frustrado por el gran prestigio del general manabita que se ha ganado los corazones de las masas. A su arribo desde Nicaragua a esta ciudad el 17 de junio, inmediatamente nombra sendas comisiones de paz para que vayan a Cuenca y Quito a pedir que las autoridades del gobierno anterior resignen sus nombramientos.

Ante el fracaso de esas comisiones –la enviada a Quito tuvo que detenerse en Latacunga por la intransigencia del ya desconocido gobierno– el 25 de julio sale el Viejo Luchador de la ciudad porteña con un ejército formado por miles de voluntarios, a enfrentar a los conservadores en una guerra civil que ya no puede ser evitada. Chimbo y Gatazo serán las batallas en donde por la fuerza de las armas se impone el nuevo gobierno revolucionario que puede al fin entrar a la capital el 4 de septiembre.

Desde el 5 de junio de 1895 hasta el 17 de enero de 1897 Eloy Alfaro permanece como Jefe Supremo primero y presidente interino después. La Asamblea Constituyente le elige presidente constitucional con 51 votos y solo 5 en contra ‒según la noticia que sale el 16 de enero en el New York Times‒ hasta agosto de 1901.

Los logros de la Revolución

Entre las obras que podemos destacar están la creación de nuevos colegios: el Mejía en 1897, los normales Juan Montalvo y Manuela Cañizares, para varones y señoritas respectivamente, en febrero de 1901, la Escuela de Bellas Artes en Quito, el colegio Benítez en Pelileo, quintas normales en Ambato y Quito, la Escuela de Artes y Oficios de la Sociedad Filantrópica del Guayas.

También se sancionó el 14 de abril de 1897 la Ley de división territorial, facultando a las municipalidades el establecimiento de parroquias civiles, la determinación de sus cabeceras y el trazo de sus límites. Con la reforma jurídica se modernizaron los códigos civiles y penales, el de minas, el militar y el de comercio.

Para mejorar la economía se establecieron convenios acerca de títulos profesionales, tratados de propiedad literaria, comercio, navegación, canje de paquetes postales, extradición, arreglo del servicio de correos con otras naciones. Se generaron facilidades para las nuevas industrias (fabricación de loza, elaboración de hielo, desarrollo de tenerías, etc.), se habilitaron algunos puertos y declararon libre la producción y tráfico del país. Para promover la cultura se adjudicó a la Academia Ecuatoriana un edificio, entre otras tantas obras de la revolución.

Se estableció la Ley de Patrón Oro y la Ley de Bancos en 1898, la Ley de Patronato en 1899 y en 1900 se creó el Registro Civil.

Para el historiador Paz y Miño (2017) las transformaciones más importantes de la primera administración alfarista fueron la institucionalización del Estado nacional, algunas obras públicas, el inicio de la construcción del ferrocarril, la promulgación de la educación laica y el establecimiento de algunos derechos individuales como la libertad de pensamiento, conciencia, culto, etc.

Radicalización de la revolución: la mujer, un pilar

No hay duda que una de las mayores conquistas sociales de la revolución liberal fue la reivindicación de los derechos de las mujeres, esa mitad de la población ecuatoriana que durante todo el siglo XIX fue víctima de la sociedad patriarcal que había preservado y cultivado el conservadorismo en el país.

Hoy la mujer piensa y escribe, funda ligas y asociaciones; se reúne para deliberar. Tampoco le falta estímulo, Se le conceden becas y galardones (Andrade, 1910: 24).

Se consolida la educación laica cuyos primeros pasos se habían dado en la constitución anterior, masificando ese derecho fundamental del desarrollo del individuo en su beneficio y de la sociedad en su conjunto. Se establece la gratuidad de la enseñanza primaria con carácter obligatorio.

Esta reforma que se había instaurado en Europa con la revolución francesa llega al Ecuador más de un siglo después, y desgraciadamente se la viola por influencia de las clases dominantes hasta bien avanzado el siglo XX. La inviolabilidad de la vida y abolición de la pena de muerte, el derecho de propiedad, la libertad personal que pone fin a la prisión por deudas y el arbitrario reclutamiento de personas, detención y prisión de acuerdo al estricto respeto de la ley, la libertad de tránsito por todo el territorio, inviolabilidad de domicilio y de correspondencia, la libertad de trabajo e industria y la defensa de la propiedad intelectual, prestación de servicios mediante contrato, libertad de sufragio, son otros tantos derechos estipulados como garantías ciudadanas en la nueva constitución (Trabucco, 1975: 323‒327).

En materia electoral, a pesar de que se amplía el derecho al sufragio,5 especialmente para sectores medios de la población, no se llega al sufragio universal como ya lo había planteado el radical Marcos Alfaro en el seno de la Convención Nacional de 1883. Queda postergado ese derecho para las mujeres hasta la Constitución de 1929 y para los analfabetos hasta la de 1978.

En materia económica paralelamente se decretan importantes leyes. Se establece un arancel de aduanas que protege la incipiente industria nacional, la misma que dura poco por la oposición del fuerte sector de los importadores.

El artículo completo de César Albornoz se puede leer en este enlace:

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