Lasso y Nebot
Por: Hugo Palacios, «El Búho»

¿Se imaginan una alianza estratégica entre Pablo Escobar y el Chapo Guzmán para adueñarse de todo? Algo así pasa en el país; claro, no son narcotraficantes, de lo que se sabe, pero si este parcito se puso de acuerdo en ir juntos a las elecciones presidenciales, la cosa es similar en términos políticos.

El bigotes anhela su consulta para flexibilizar al IESS y otras travesuras neoliberales; y el banquerito necesita su juguete: sentarse en Carondelet, que lo llamen Presidente e inflar sus cuentas of shore.

A este par no les interesa el país, sino sus negocios. ¿El bigotes de dónde tendrá tanto dinero? Nadie sabe. El banquero, bueno, es banquero. Ya saben que esos roban con sutileza; aunque los de aquí son más descarados, que ni disimulan.

El banco Pichincha y el de Guayaquil son dos instituciones creadas para el atraco ciudadano con el visto bueno de los gobiernos de turno.

La derecha cavernícola tiene que poner toda la carne al asador. Y el gobierno de Moreno debe apoyarlos con todo su poder para quedar blindados de lo que les podría caer si no llegan sus panas al sillón máximo.

Harán de todo para que el Guillermito sea el presidente, así tengan que quebrar la ley. Lo disfrazarán de joven, le esconderán el viagra, lo harán aparecer moderno; y, hasta cantará y bailará reggaetón al son del estribillo ¡ya qué chucha! Todo se vale para ganar votos.

Se debe bañar por horas y con harto cloro después de visitar los barrios populares. Por más que sonría, en su mirada se nota el asco que le causan los pobres. Socialcristiano a la final, pero del ala banquera.

Al banquelasso sólo le faltan los votos. El resto lo tiene, y de sobra: dinero, contactos, influencias, CNE y, amigos de los medios de comunicación, por montones.

Ya estarán armando los guiones el Oquendo, el Rosero, la Shanet, el Pinargoti, los postas y los pelagatos, entre otros. Todos con él para aplastar a los correístas, a las buenas o a las malas.

Y muchos ecuatorianos con el dilema de no saber qué hacer, por quién votar. ¿Por el menos malo? ¿Anular el voto? ¿Declararse en resistencia eterna? Y vendrán cosas peores.

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