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Una extensa papeleta electoral 2025 va tomando forma

Por: Jackie Herrera

Aunque sean pocas las figuras políticas que ya han anunciado públicamente su participación en los comicios del siguiente año, la cuestionada gestión del gobierno y recientes acciones del actual primer mandatario ha sido el punto de partida para una precipitada carrera presidencial que ya anticipa nombres de posibles precandidatos que, o bien continúen con las promesas de campaña incumplidas o que contrapongan las poco acertadas decisiones del gobierno en resolver las crisis económica, política y social del país. El presidente Noboa ya ha dado, precipitadamente, sus primeros pasos para asegurar su permanencia en el sillón de Carondelet por los próximos cuatro años.

Entre los primeros precandidatos que hicieron pública su postulación está Bolívar Armijos, quien obtuvo menos del 2% de votos en los comicios de 2023, con el mismo movimiento que, una vez más, le apostaría a su elección en febrero del 2025. Andrea González, excandidata a la vicepresidencia por el movimiento Construye, esta vez sería respaldada por el Partido Sociedad Patriótica del exmandatario Lucio Gutiérrez. También estarían Pedro Granja como representante del Partido Socialista Ecuatoriano; y, el aún poco conocido militante del movimiento Unidad Popular, Jorge Escala.

Leonidas Iza, a pesar de que fue proclamado como precandidato en la convención nacional del movimiento Pachakutik, es otra de las figuras presidenciables que aún están en entredicho, luego de que voces del mismo movimiento indígena manifestaron que aún no existiría consenso para la propuesta. De igual manera, Jan Topic, quien fue candidato por el Partido Social Cristiano y que ha venido generando varias especulaciones sobre su eventual participación en los próximos comicios tras sus intentos de colaborar con los dos últimos gobiernos en temas de seguridad y por el reciente lanzamiento de su plataforma digital “Transforma” que tendría como objetivo recoger propuestas y necesidades ciudadanas.

El Partido Social Cristiano aún no ha confirmado si tendrá o no candidato presidencial, a pesar de que el actual presidente de la Asamblea Nacional, Henry Kronfle, ha tenido un importante rol para desmarcar al partido de las líneas del gobierno de Noboa. Mientras que, la Revolución Ciudadana mantuvo silencio sobre sus posibles cuadros presidenciales hasta el pasado lunes 24 de junio cuando su líder ideológico y expresidente Rafael Correa se refirió a Luisa Maldonado, Paola Pabón, Augusto Verduga, actual consejero del CPCCS, y Gustavo Jalkh, como posibles opciones para ser su precandidato o precandidata, anunciando, además, que no haría alianza con otras figuras de la izquierda del país.

Construye, por su parte, ha dado de que hablar durante los últimos días luego del intento fallido del Ejecutivo en eliminar al partido y de que María Paula Romo diera señales de una posible alianza con el partido CREO, en su intervención en el Foro del Instituto Interamericano para la Democracia, en Washington, en el que también estuvo presente el exministro de Guillermo Lasso, Henry Cucalón.

Sopeso de que estos nombres aún no son oficiales, esta apretada carrera presidencial va anunciando una extensa papeleta electoral que podría cambiar por el fluctuante escenario político, y que dependerá, según el director de la encuestadora Clima Social, Santiago Pérez, de la decisión del actual mandatario Daniel Noboa en participar o no de los próximos comicios, frente a los últimos traspiés que ha tenido durante su corto mandato.

Han salido a la conversación pública otras figuras que no han pasado de manifestar públicamente su interés en ser parte de la papeleta electoral. Sin embargo, lo cierto es que las opciones son cada vez más cortas a la luz de soluciones fácticas y concretas de los últimos gobiernos. Las políticas públicas parecen haberse quedado para la teoría de los textos académicos, y el cumplimiento de ofrecimientos de campaña se va convirtiendo en una utopía social.

La politización de los problemas públicos ha venido normalizándose en una ciudadanía poco crédula y apática, ahondando su polarización que lejos de desaparecer ha tomado más fuerza en los últimos seis meses. Vivimos duros momentos para la democracia que, al perecer, poco o nada preocupa a los gobernantes. Nos ocupa la novela política, los dimes y diretes y la sed de revanchismo que no le corresponde al ciudadano, y no hacen más que socavar en la incertidumbre de un electorado desapegado de la política y desconfiado de sus gobernantes y del mismo Estado.

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