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Una de Cal y otra de Arena – Cumpleaños 32

Cumpleaños 32

El promedio de vida de las mujeres en Ecuador, aproximadamente, alcanza los 78 años; si llego a ser parte de la estadística, significaría que me quedan 46 primaveras. Parece una cantidad significativa, aunque solo he pestañado y ya estoy soplando 32 velitas; entonces, 14 diciembres más no desacelerarán este abrir y cerrar de ojos que es la existencia humana.

¡Envejecemos desde el instante en que somos seres vivientes, déjate de tonterías y jamás mientas acerca de tu edad!

Me encantaría contarles que es un cumpleaños diferente porque me ha sido entregado el Santo Grial y mi alma se encuentra sabia e impoluta. En mis años de infancia solía imaginarme treintona y experta en los azares de la vida. Ahora, que al tercer piso le sumo dos más, hago un breve recuento, y les puedo decir que sí he adoptado algunas ligeras verdades, pero también corroboro que mis constantes son la duda e incertidumbre.

Sin vergüenza y con calma, les confieso que muchos de los objetivos que me he propuesto no los he alcanzado, probablemente, no los alcanzaré. Está bien, ¡no es conformismo! He comprendido que no es suficiente el esfuerzo; existen factores determinantes que inciden en la realización de los anhelos personales y que son invisibilizados para quitarle peso a las condiciones sociales en las que nacemos y nos desarrollamos.

¡Qué nadie cuestione hasta donde has llegado porque solo tú conoces tus circunstancias!

He interiorizado que no necesito ser la número uno, la más guapa, talentosa, inteligente; “la más” en cualquier aspecto para ser merecedora de amor y respeto. Ser imperfecta, echarlo a perder, caerme, derrumbarme, desconocer, enfermar es parte del claroscuro de vivir. Es fenomenal liberarse de la carga de sorprender al mundo con talentos y habilidades.

¡Solo mírate con honestidad y compasión!

Las decisiones trascendentes ocurren cuando te deja de importar lo que opinan lo demás de ti. Sin embargo, es un poco mentiroso asegurar que nada te va a afectar, algo nos debe interesar, por eso salimos de la cama cada mañana; lo que quiero decir es que el tiempo es limitado, entonces presta atención a lo que realmente te hace vibrar.

¡Qué hoy sea claro aquello que te apasiona y estremece, no significa que un día amanezcas aburrida y sin dirección!

Arrinconar el propio dolor tampoco es una buena opción. Esas ideas mágicas de que “la vida es un carnaval” nos desconectan de la realidad. Aceptar las piedras en el camino, no significa padecer el trayecto; pero sí nos prepara para los accidentes en el empedrado que, sin duda, los vamos a tener.

¡Sé cauto en escoger tus dolores, no todo vale la pena!

No niegues tu imperfección, es la naturaleza humana; si asumes que fallarás, ya que es el flujo del devenir: avanzar y retroceder, no te sentirás culpable. Sabes por qué, porque es el curso normal de la vida que las cosas, de vez en vez, nos salgan mal.

¡La adversidad enseña, no huyas!

Otra definición está relacionada con el amor. Desde que me acuerdo me he autodeterminé como una mujer seducida por los afectos, pero las experiencias me han enseñado que si el cariño erótico, filial o cualquiera que sea no va acompañado de nociones como paz y dignidad humana no lo quiero en mi vida. Asimilar el amor como una fantasía hollywoodense y no como una intención que debe estar soportada por otros valores puede llevarte a la muerte.  

Lo último que pretendo es redactar una especie de receta acerca de cómo vivir. Es probable que no dejen de ser lugares comunes, pero que han sintonizado conmigo.

¡Indaga en tu propia realidad y no te dejes seducir por ninguna verdad exterior!

Feliz cumpleaños a mí y mi deseo para el próximo onomástico es percibir lo escrito y reírme panza arriba porque, para entonces, la vida me sonará a una canción distinta. ¡Qué todo cambie, menos el cambio!

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