Encuestas salen todos los meses, más aún en época pre electoral como la que vivimos ahora. Entre todas, hay 2 publicadas en junio y julio que exhiben datos interesantes: Click Report y Eureknow. Las encuestas son solo una fotografía del momento actual, no son un elemento para predecir cual bola de cristal, pero sí para analizar tendencias y así tomar mejores decisiones a la hora de proponer propuestas políticas, o a la hora de elegir un candidato.

Eureknow publica porcentajes de voto duro y voto blando. Entiéndase voto duro como aquel voto casi seguro por un candidato (75% de probabilidad) y voto blando como el voto indeciso, que puede cambiar dependiendo de la comunicación o la coyuntura. En esto lleva la delantera la Revolución Ciudadana, con un 12% de voto duro, le sigue el movimiento indígena con 9,7%. Por otro lado, Otto lidera el voto indeciso con 7,9% y le sigue Lasso con 5,1%. RC y el movimiento indígena mantienen un electorado convencido por principios ideológicos, por un proyecto político y conocen por qué votan; mientras que los candidatos de la derecha, al presentarse como apolíticos carecen de este sustento ideológico, por lo tanto, venden sus propuestas en base a comunicación/marketing.

Sin embargo, lo interesante viene a ser el análisis sobre la capacidad de los candidatos de captar el voto indeciso de otros candidatos como se muestra en la tabla anterior. Por un lado, se observa el voto de la izquierda. Leonidas Iza tiene el 70% de probabilidad de captar el voto indeciso de RC y Otto el 51%; incluso el PSC tiene un 53% de probabilidad de captar este voto.

El voto indeciso de Iza tiene otro comportamiento, pues se inclina más a votar por Lasso como segunda opción (57%). No es de asombrarse, pues como mostraba el sociólogo Jacobo García, en 2017 Lasso ganó en las provincias con mayor población indígena. Por qué ganó es otro debate, pero no hay que descartar una derechización del movimiento indígena.

Por otro lado, en la derecha hay una disputa clara entre Lasso y Otto por los votos del PSC, que tras la dimisión de Jaime Nebot se queda sin opciones claras dentro del partido. Es aquí que cobra fuerza la idea de que Otto participe por el PSC y así defina el candidato de la derecha, relegando a Lasso a otra derrota electoral.

Por último, sorprende que Lasso es quien tiene más posibilidades de captar el voto indeciso de otros candidatos, con un 79% de probabilidad. No es de sorprenderse, pues ha venido haciendo campaña durante toda la pandemia con su iniciativa “Salvar Vidas” y realizando reuniones zoom en diferentes provincias. Lasso se juega el todo por el todo estas elecciones, o gana o se convierte en el nuevo Alvarito.

Les decía que Click Report ofrece datos interesantes también mostrando datos sobre el perfil presidencial. Según muestra, el próximo Presidente sería hombre, joven, de derecha, apolítico, con experiencia política, de mano firme y a favor de una Asamblea Constituyente.

Estamos presenciando una derechización del país y una derechización disfrazada de apolítica, con este discurso de “no se trata de ideologías”, pero que al final tiene una clara agenda neoliberal. También vemos reflejada nuestra falta de rumbo o pérdida de horizonte, pues queremos un político joven con gran experiencia política y de mano firme, que castigue la corrupción. Pero además, estamos conscientes de la crisis institucional del país, entonces necesitamos una Asamblea Constituyente.

En fin, las encuestas no van a definir el ganador, pero es información relevante para el análisis político. Las elecciones son procesos puramente emocionales y gran parte del electorado no se decide aún o no quiere votar por ninguno. Mientras se desperdicia el debate entre descubrir quién representa a la izquierda, si el correísmo o el movimiento indígena, hay agendas en marcha que culminarán en 2021 con una ilusión de decisión entre derecha o derecha.

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