Privados de libertad asesinados solo son «cuerpos desechables» para el Estado

Quito, 14 ene (La Calle).- A través de un comunicado, los defensores de los derechos humanos de Alianza contra las Prisiones cuestionaron el accionar del Estado ante los crímenes, que se han vuelto cotidianos, al interior de las cárceles del Ecuador

«Nos aterra la forma en que el Estado ecuatoriano cuenta cadáveres sin pudor, sin
nombres, sin historia y sin relación con el mundo, ocultando bajo las cifras el abandono, el trato deliberadamente cruel y negligencia hacia las personas presas y sus familias», señala el comunicado.

Asimismo, la organización expone que el pasado 11 de enero, el SNAI informó sobre el “fallecimiento” de tres internos en el Centro de Privación de Libertad No. 2 en Esmeraldas, con eufemismos y normalizando la crisis del sistema penitenciario.

«El comunicado indica, una vez más y con las mismas expresiones de un discurso dentro de lo políticamente correcto, que están trabajando junto a Fiscalía para esclarecer las circunstancias de dichas muertes. Hoy, esas palabras ya no tienen sentido», argumenta Alianza contra las Prisiones.

Insiste en que el Estado ecuatoriano utiliza eufemismos, pues no fallecieron tres internos en la cárcel de Esmeraldas; sino que tres personas fueron asesinadas y a estas les siguen otras 324 asesinadas durante el 2021 en prisiones ecuatorianas, sólo en masacres, sin contar otras muertes violentas.

«La Alianza contra las Prisiones recibe con tristeza e indignación esta nueva noticia de violencia carcelaria. Nos solidarizamos con los familiares de las personas privadas de libertad asesinadas bajo custodia estatal, y seguimos demandando que se reconozcan estos asesinatos como pérdidas de vidas humanas, de personas con familias, con nombre y apellido. Nos dolemos de estas muertes que denigran a la sociedad entera, como una forma brutal de minimización de la dignidad humana, por la cual el Estado ha relegado a las personas privadas de libertad a ciudadanos de segunda clase», expone el documento.

De igual forma, la organización reitera que se está banalizando la muerte de los prisioneros en el país. «Ante la violencia, no vemos que cada asesinato es una vida, lo leemos como un número», afirman.

«Bajo la explicación repetitiva del enfrentamiento entre bandas, el Estado se
declara irresponsable a pesar de que sus acciones, como los traslados de una prisión a otra, agudizan las tensiones dentro de los centros penitenciarios», aseguran.

Además, la organización indica que no existen acciones o resultados concretos desde el Estado. Por ello, lo responsabilizan por los nuevos crímenes. También cuestional el hecho de que no se ha puesto en conocimiento público las identidades de quienes han muerto en la cárcel.

«¿Por qué el Estado ecuatoriano se niega a publicar los nombres de las personas asesinadas? Si queremos restituir la paz en las prisiones y en la sociedad debemos reconocer la humanidad de las personas privadas de libertad, sus nombres y vínculos (…) Demandamos saber sus nombres y reconocer estos duelos. No aceptamos una sociedad de cuerpos desechables», demandan.

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