De algo se puede estar seguro en la vida y es que Álvaro Noboa nunca se rinde. Este conocido aspirante a la presidencia de la República, debe, en estos precisos instantes, preparar los detalles de su sexto intento de alcanzar la Presidencia de la República, aspiración que está en su mente desde que dirigió la Junta Bancaria en el Gobierno de Abdalá Bucaram en 1997.

“El Loco que ama” fue su mentor al momento de dar el salto de empresario a político, allá en los lejanos 90.  Pero, un buen día, este millonario nacido en Guayaquil el 21 de noviembre de 1950, simplemente se aburrió de administrar más de 100 empresas de su emporio corporativo y de la mano de su esposa Anabella Azín. Así, apareció en la esfera política nacional después de encargar, temporalmente, la administración del emporio que empezó su padre con una flota marítima de exportación en pleno boom bananero y petrolero.

 Dicen los conocedores que “el talento se salta una generación” y seguro eso es algo que Álvaro Noboa busca desmentir sentándose en el sillón de Carondelet. Gonzalo Pérez, ex diputado del Partido Renovador Institucional Acción Nacional, tienda política creada en 1999 y que fuera la lista que lo cobijó, hasta cuando el CNE ordenó su desaparición en 2014, por falta de representatividad electoral, recuerda “el humor” de Noboa, en todos los momentos de campaña y su gran “némesis” la comunicación política. “No podía expresarse con fluidez, en los videos aparecía como alguien lento, que le costaba articular palabra, sin embargo, se apagaba la cámara y se desenvolvía con una fluidez increíble”.

El empresario a la política

Destaca sus capacidades organizativas y excelente lectura de escenarios. “Uno es Noboa frente a las cámaras otro sin ellas”, quizás por esa razón optó desde hace varios años un posicionamiento en redes sociales desempeñando el rol de un “hombre en solitario” que se enfrenta a la corrupción o hasta las fuerzas de la naturaleza, como cuando se enfrentó a las frías playas de Miami. Memorables so también sus famosas plegarias de rodillas. Esos videos lo han mantenido vigente en las redes y, a la larga, le han servido para no perder presencia en el imaginario ciudadano.

No hay que olvidar que, a Alvarito como se lo conoce, ha sido juzgado por evasión ante el SRI, donde se lo ha señalado como uno de sujetos económicos que más dinero debe al fisco. Son más de USD 40 millones sin contar los juicios coactivos. Recibió denuncias también por contratar en una de sus haciendas bananera a niños menores de 12 años.

En 2013, el SRI embargó bienes privados de Noboa y la hacienda La Clementina de 11.500 hectáreas, ubicada en la parroquia La Unión. Entre los bienes embargados se encontraban nueve vehículos de lujo, dos yates, seis avionetas, siete lotes de terreno y la hacienda La Clementina. El SRI, por este caso, le impuso una prohibición de salida del país a Noboa, pero este logró viajar a Estados Unidos.