Por: Juan Carlos Cabezas / @liberjuan

Por el dolor de los parientes de Lourdes Gutiérrez Calonje, que pasaron 33 días sin saber de su cuerpo.
Por los miles de fallecidos por Covid-19.
Por los muertos en las calles de Quito y Guayaquil.
Por la persona que murió en La Gasca, barrio que marcó mi infancia.
Por los que ahora están en sus casas y en hospitales, en confinamiento.
Por los despedidos de Confiteca, Edesa, Concentración Deportiva de Pichincha y tantas otras empresas públicas y privadas que rompieron en llanto luego de un mensaje de whatsapp.
Por los periodistas en el desempleo.
Por las cartas que ya nunca recibirá Edgar Freire Rubio desde España, ahora que se cerró la empresa de Correos.
Por los valientes que salen a protestar a pesar de las restricciones del temor que ocasiona este maldito virus.
Por mis hermanos y hermanas GLBTI.
Por el futuro que quiero para mis hijos aunque no tenga dinero para cubrir sus estudios.
Por los estudiantes que plantearon un recurso para detener la confiscación de los recursos de las universidades.
Por los que pusieron en las faldas de Pichincha un letrero: #No al recorte.
Por el trabajo que me brinda un motivo de orgullo.
Por la lectura que me saca de este mundo.
Por los libros que no compraré.
Por las ganas de llorar que tuve el 18 de mayo mientras un asambleísta le decía a la gente que “ahora tiene cuatro horas libres para buscar otro trabajo”.
Por las mujeres agredidas en cuarentena, por los adolescentes y niños violados en casas.
Por los becarios y los ecuatorianos en el exterior.
Por los estudiantes sin acceso a la internet.
Por los internos de medicina sin equipos de seguridad.
Por la gente que se conecta al chat de la radio.
Por la que nos putea.
Por la que nos ayuda con preguntas.
Por los que están detrás en los controles y en la coordinación.
Por todos los que no he mencionado y que ahora leen estas líneas.
Por quienes creen en el país, en la vida.
Por el hombre que me interroga desde el espejo.
Por todos quienes no he mencionado y leen estas líneas que nos recuerdan que el Ecuador está en nuestras manos. Gracias por no desmayar. Gracias por creer en el mañana.