Por Omar Jaén Lynch / Periodista

Nueva semana de pugnas de cara a las elecciones de 2021. Como se preveía, el contralor Pablo Celi no se cruzó de brazos luego de que la semana anterior el Consejo Nacional Electoral (CNE) no consideró su antojadizo informe en el que dictaminaba la eliminación de 4 partidos para los próximos comicios. En ese grupo está Fuerza Compromiso Social, que en la actualidad acoge a la Revolución Ciudadana.

“Torquemada” Celi, el lunes pasado y en medio del “shock” que provocó la muerte de Carlos Luis Morales, determinó sanciones administrativas y la destitución de los tres vocales de mayoría del CNE (Diana Atamaint, EsthelaAcero y José Cabrera). Un claro acto de intromisión en el proceso electoral y, si se quiere ser más riguroso, alejado del marco legal porque la separación de los consejeros solo lo podría determinar el organismo que los posesionó, que en este caso fue el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio del “Trujillato”.

Sería redundante aclarar que este intento de Celi es una nueva demostración del nerviosismo de las fuerzas detrás de él. Aquí la pretensión es clara y canalla: bloquear electoralmente al único movimiento de oposición en el país. Pero las cosas, por el momento, no salen como quiere “Torquemada”.

Y es que la mayoría del CNE, por el momento, no agachó la cabeza. Tomaron la “disposición” de Celi y la remitieron al departamento jurídico del organismo para su análisis. Eso tuvo que incomodar al contralor, que en los últimos 3 años se acostumbró a que su palabra sea ley. Veremos si Atamaint, Acero y Cabrera -que tampoco son unos querubines- hacen respetar al organismo en año electoral.

Pero quienes por ahora hacen y deshacen del poder en Ecuador no aflojarán en sus propósitos. Desde Carondelet se usó ya la carta de Celi, pero en caso de no funcionar acudirán a su otra arma: la justicia. La diligente Diana Salazar ya convocó a Diana Atamaint por el “Caso Loyo”, una investigación que estaba en el congelador desde finales de 2019. Así se presiona en el Ecuador de hoy, primero te muerden por Contraloría y, si hace falta, te estrujan con Fiscalía.

Y hay más. Esta semana, el presidente nacional del movimiento Juntos Podemos y exprefecto del Azuay, Paúl Carrasco, en entrevista en el programa “Un Café con JJ”, reveló que el vocal de minoría del CNE, Luis Verdosoto, lo llamó días atrás para convencerlo de que apoye aplazamientos en el calendario electoral. El consejero -muy allegado al movimiento CREO- le planteó esto para que la justicia (¿?) tuviera más tiempo para dictar una sentencia ejecutoriada contra Rafael Correa y con eso impedir su participación en las elecciones.

A pesar de tremenda revelación, la “justiciera” Salazar ni se ha inmutado, peor convocado a Carrasco o Verdesoto para que rindan su versión.

Todo esto en una semana. Los próximos días serán clave para conocer si la frágil democracia en Ecuador podrá soportar el ataque sistemático de Contraloría y Fiscalía, aupado -sin lugar a duda- por la “mesa chica” en Carondelet. Ese grupo que debe estar respirando muy agitado y que irá con todo, sin ningún tipo de decoro, a intentar salvar los muebles a futuro.