Sebastián Tamayo Villarroel / @tamayo95se

En 1822, el ejército libertario, al mando de Antonio José de Sucre, batalló en contra de los reales para declarar la autonomía de los españoles en la ciudad de Quito. Con la victoria del 24 de Mayo, se liberó al espacio geográfico que hoy conocemos como Ecuador.

En el 2020, los ecuatorianos resistimos y nos alistamos a la lucha contra la captura del Estado y el fondomonetarismo. La política económica ecuatoriana del Gobierno de Lenín Moreno, lejos de garantizar el Estado de Derecho, implantó un ethos favorable al mercado. En efecto, la ley Trole 3, Trole 4, junto con las medidas económicas, configuran un nuevo orden jurídico indispensable para instaurar la autorregulación del mercado y la desregularización estatal.

La captura del Estado por parte de las élites económicas del país permitió que el presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano administre la cartera de finanzas y que los activistas empresariales lideren el Ministerio de Trabajo. Raúl Ledesma (vinculado al sector empresarial bananero), Luis Poveda (Abogado Laborista defensor del sector empresarial).

La remisión tributaria en el 2018 condonó USD 987 millones, que representan el 77% del total de la deuda de los contribuyentes al Estado, a 203 grupos económicos. Mientras tanto, para los trabajadores se debatía, y ahora se confirma, la flexibilización laboral, las nuevas modalidades de contratación y el retorno al subempleo.

El fondomonetarismo encontró en la emergencia sanitaria ecuatoriana el escenario perfecto para actuar. En la carta de intención del FMI constaban cuatro ejes esenciales, el reajuste de la masa salarial del sector público, la optimización del sistema de subsidios a los combustibles, reformas del sistema tributario y la reducción del gasto público. Al momento todos han sido cumplidos a cabalidad.

Por tanto, este 24 de Mayo debe ser sinónimo de esperanza y de resistencia.