Por: Alexis Ponce

Con las excepciones de rigor: Noruega, Nueva Zelanda, Cuba, Uruguay, Islandia, o Alemania (hasta hace una semana nomás, pues los neonazis se tomaron las calles para exigir «libertad» callejera y aumentar el contagio); en Occidente tenemos, desde EEUU al Ecuador y la España del prófugo ex-rey, pasando por el desastre del Brasil bolsonariano; tenemos, digo, Estados y sociedades profundamente insolidari@s.

Lo terrible es que está comprobado que La Puntualísima Señora (La muerte), no se lleva en la estadística mayoritaria a los infames fiesteros, a los ministros más productivistas, a los cabildeadores del desconfinamiento y la economía, o a los crápulas que no usan mascarilla que hacen barbaridades en la calle, en los trabajos, los palacios de gobierno o en barrios enteros. Sino que La Eficaz Dama Letal se lleva, sobre todo, a nuestras familias y pacientes: a los más vulnerables, a las ancianas y ancianos, a las personas con enfermedades catastróficas, con discapacidades severas, con enfermedades degenerativas, raras y huérfanas. A los más débiles y a los más empobrecidos.

Porque (¡ya es hora de que esta sociedad aprenda y se eduque!) en casi todo Occidente impera este tipo de capitalismo salvaje de aldea egoísta. Y mientras ése tipo de capitalismo darwinista predomine, NO existe, ni existirá jamás [mientras ése sistema no cambie un ápice, ni siquiera en la tan mentada como mentirosa «nueva normalidad»], una cultura de la empatía solidaria con los seres más vulnerables que están en mayor riesgo. Occidente se derrumba. El dólar se derrumba. Pero el actual sistema del capitalismo darwinista se niega a perecer. A qué costo, sino al de nuestra aniquilación: la de los más vulnerables y de la Naturaleza.

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