Quito, 22 sep (La Calle). – 380 ballenas piloto murieron y otras 30 corren el mismo riesgo tras encallarse en un banco de arena, en una bahía de difícil acceso en Tasmania, al sur de las costas australianas.

Hasta el momento esta es considerada como una de las peores tragedias ambientales de este tipo en el país, según la Agencia Francesa de Prensa (AFP).

“Podemos confirmar que 380 cetáceos murieron. Unos 30 siguen vivos y la buena noticia es que pudimos salvar a 50” confirmó Nick Deka, vocero del Programa de Conservación Marítima de Tasmania. Lo equipos de rescate de vida marina encontraron tres grupos de ballenas en una isla alejada y de difícil acceso.

El primer grupo de 270 ballenas varadas fue encontrado el pasado lunes 21 de septiembre, del mismo se rescataron 50 ejemplares. Un segundo grupo de 200 cetáceos muertos fue localizado la mañana de este miércoles, a 10km de distancia del primero.

A pocos metros de distancia, en la zona de Ocean Beach se encuentra el tercer grupo de 30 ejemplares; por los que aún se mantienen activas las operaciones de rescate a pesar de la fuerza de la marea y de las bajas temperaturas del agua.

¿Los motivos?

El departamento de Parques y Vida salvaje de Tasmania desconoce con certeza los motivos por los cuales tantos ejemplares se acercaron a la costa al mismo tiempo, pero advierten que pudo tratarse de un “fenómeno natural”. “Puede haber sido un percance de una o dos de ellas y, como la ballena piloto es una especie tan social; eso puede haber arrastrado a los demás animales”, señaló Kris Carlyon, bióloga rescatista.

Un centenar de voluntarios conservacionistas y biólogos marinos suman fuerzas para liberar y dirigir a las ballenas que faltan hacia aguas profundas con la finalidad de que no vuelvan a encallarse.

Sin embargo, según Carlyon, es probable que este fenómeno vuelva a ocurrir posteriormente; como en múltiples ocasiones anteriores al sur de Australia y en Nueva Zelanda. El último registro de un episodio similar en la zona fue en 2009, cuando se encallaron alrededor de doscientas ballenas.

A pesar del estrés que sufre el animal, es posible que al regresar a su hábitat puedan continuar con un pleno desarrollo. “Hemos robado de forma bastante concluyente que los animales volverán a agruparse; recrearán sus lazos sociales y que tendrán, a corto y mediano plazo, un comportamiento normal y natural”, aseguró la bióloga.

Mientras tanto, un grupo de especialistas de Tasmania ya desarrolla un dispositivo explosivo para limpiar la zona de los restos de casi 400 ballenas piloto muertas, llamadas también Calderones, que alcanzan un peso de hasta tres toneladas.

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