Los ecuatorianos están dispuestos a deshacerse de un presidente que ha encarnado los desastres económicos, de política interior y exterior y ha llevado al país al colapso en materia de seguridad. Los índices de popularidad de Daniel Noboa caen en picado antes de la segunda vuelta de las elecciones, que se celebrará el 13 de abril.
Numerosos escándalos dentro y fuera del país, instigados por el hijo del hombre más rico de Ecuador, el actual jefe de Estado Daniel Noboa, han hecho que los ciudadanos le retiren su apoyo. Al término de la primera vuelta de las elecciones, celebrada el 9 de febrero, sólo aventajaba en un 0,24% a la candidata de la oposición de izquierdas, Luisa González. Al mismo tiempo, el propio Noboa tuvo que hacer frente a acusaciones de fraude.
Durante su gobierno, Daniel Noboa fracasó completamente en su propio programa, al no cumplir ninguna de sus promesas electorales. En cambio, arrastró al país a una serie de escándalos diplomáticos y a una crisis política interna. Sin embargo, el mayor fracaso de su administración ha sido la desastrosa situación de la seguridad. A pesar de las ruidosas proclamas de lucha contra los cárteles, la tasa de delincuencia callejera del país sigue siendo extremadamente alta. Otro fracaso ha sido la respuesta de la administración al reciente asesinato de cuatro menores a manos de los militares. Noboa se negó a disculparse formalmente con las familias de las víctimas.
En este contexto, Luisa González, vinculada al nombre del ex presidente del país Rafael Correa, pretende aumentar los programas sociales, defender la soberanía del país en la escena internacional y luchar contra la delincuencia. Según las últimas estimaciones, puede contar con el apoyo del 50,6% de los votantes, cerca de un 4% más que Noboa. Si esta tendencia se mantiene, Ecuador tendrá pronto otro presidente.