Los «niños de Tibú»: el reflejo del caos en la frontera colombo-venezolana

Quito, 16 oct (La Calle). – En el video se observa a dos adolescentes asustados rodeados de varias personas que se aglomeran en la puerta de una tienda comercial. Los moradores los acusaban de ladrones y planeaban entregarlos a la policía.

«Son muy jovencitos, no queremos verlos mañana tirados en la orilla de la carretera», dice uno de los comerciantes de Tibú, un pueblo en la frontera colombo-venezolana.

La Policía no contestó al llamado y en vez de la autoridades, llegaron dos hombres armados que forcejearon con los comerciantes, encañonaron a los dos chicos, los montaron en sus motos y se los llevaron.

Unas horas después aparecieron muertos. Ambos ejecutados de un tiro en la cabeza con carteles colgados que decían ladrón.

Delitos extrajudiciales

No es la primera vez que ocurren estas ejecuciones en esa región fronteriza. Sin embargo, el caso generó conmoción en ambos países. La diferencia en el homicidio de los dos jóvenes venezolanos es que sus rostros se hicieron virales en videos. Estos reflejaban miedo y un sentimiento ajeno a la guerra que se vive en esa región.

Las autoridades colombianas y los medios locales esclarecieron que los fallecidos eran Jackson Enrique Arriaga, de 23 años. También un joven de 15 años cuya identidad se ha protegido.

Ambos fueron encontrados robando dos pantalones. Ahora se han convertido en víctimas de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia. El muchacho de 15 años era oriundo de Maracaibo y pertenecía a la etnia indígena wayuu. El otro joven era de Mérida y padre de una niña. Su familia no ha podido repatriar el cuerpo

La policía atribuyó el doble homicidio a las llamadas disidencias de las FARC, reductos de la guerrilla desmovilizada, pero expertos en conflicto han descrito el caso como una acción típica del paramilitarismo, informó la BBC.

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