Quito, 23 oct (La Calle).- El vicealcalde de Quito, Santiago Guarderas, calificó de violentas a las manifestaciones acontecidas en la capital. Guarderas se pronunció categóricamente “es gente que no solamente no le quiere a Quito, es gente que odia Quito”.

En entrevista con el noticiero Ecuador Radio, Guarderas aludió a las movilizaciones sociales ocurridas en Quito durante la tarde del 22 de octubre. Un único incidente aislado, donde la represión policial se hizo inmediatamente presente, sirvió de pretexto para que las autoridades consoliden una posición orientada a deslegitimar las demandas de la ciudadanía.

Guarderas, en nombre del Municipio de Quito, lamentó un supuesto daño al patrimonio y acusó a los manifestantes de incurrir en niveles delincuenciales. “La protesta no debe derivar en violencia, ni mucho menos en daño al patrimonio”, se lamentó el vicealcalde. Además, mencionó que esa gente no comprende que protestar no implica violencia.

Antecedentes

Horas antes de las movilizaciones, el Gobierno amenazó a la ciudadanía con el uso de la fuerza. El Ministerio de Gobierno desplegó a 1.700 policías en las calles y cercó el Centro Histórico con vallas y alambres de púas.

El 21 de octubre, a pesar del anuncio de que las marchas serían pacíficas, la Ministra de Gobierno, María Paula Romo, amenazó a la ciudadanía. “creemos que la Policía tiene la potestad de responder a cualquier manifestación donde la violencia se haga presente” sentenció Romo.

Ese mismo día, Mario Pazmiño, ex candidato del Partido Social Cristiano y ex Director de Inteligencia, propuso la organización de brigadas paramilitares para, según su posición, “poner en su lugar a los desadaptados que se movilicen en Quito”.

El Gobierno cumplió con lo dicho. Aunque la movilización fue pacífica, la fuerza pública dispersó con gas lacrimógeno a los manifestantes reunidos en la Plaza de Santo Domingo.  (JEB).

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