Guillermo Lasso

Sebastián Tamayo Villarroel / @tamayo95se

De cara a los comicios electorales en Ecuador, la negociación política se gestionó mediante las instituciones del Estado. Al parecer, la Fiscal, los jueces y los consejeros del Consejo Nacional Electoral (CNE) son quienes conforman la fuerza de tarea de choque. Entre tensiones y acuerdos tras bastidores, inhabilitaron a Álvaro Noboa quitándole su partido. A Jaime Nebot, uno de los duros de las offshore, seguramente por cuestiones de negocios le resultó más conveniente aceptar la propuesta de Guillermo Lasso. Por su parte, Rafael Correa fue censurado mediante el juicio más rápido y sospechoso de la historia.

La constante entre tantas coincidencias recae en la misma persona una y otra vez: la ministra de Gobierno, María Paula Romo. Ella ha demostrado su habilidad para “conversar” con asambleístas y canalizar “acuerdos de gobernabilidad” para el legislativo con Lasso. Definitivamente, el plan de gobierno de Lenín Moreno siguió la ruta fondomonetarista, privatizadora, del banquero. Gobernaron juntos a través de la ministra de Gobierno. Por tanto, queda claro que Lasso es Romo y ahí se queda porque el presidente no cuenta.

La contienda electoral

En el marco de la contienda electoral, Guillermo Lasso cree que la tercera es la vencida, pese a que los presagios en torno a su candidatura no son los mejores. Un tipo conservador, que en su nómina no incluye a mujeres ni a jóvenes, no le queda otra opción que acusar a sus rivales con el CNE. De acuerdo con varias encuestas, la propuesta de Unión por la Esperanza lidera la intención de voto. Ante ello, la estrategia del banquero y sus aliados es intentar dejarlos fuera de la papeleta electoral mediante artilugios jurídicos de los ilustrados, o bien pagados, consejeros del Chttp://cne.gob.ec/es/NE. Que no nos sorprenda que acudan al influjo psíquico como responsable por segunda ocasión.

En definitiva, la democracia corre peligro. Las funciones del Estado, lejos de garantizar el Estado de Derecho, socapan el modelo económico que condona los intereses a las deudas de los grandes capitales y que hostiga al 99% de ecuatorianos y ecuatorianas que viven del día a día y que han visto precarizada su vida desde que Lenín Moreno está sentado y descansando en Carondelet.

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