Las mega-cárceles solo producirán barbarie

Alexis Ponce

Quito 24 de feb (La Calle).- «No hay que llenar las cárceles de delincuentes, sino los cementerios». Así publica su fascistizado meme la bolsonarista GEMA, unidad policial ecuatoriana en su red social este día, mientras la foto que exhiben es un comando élite suyo, yendo YA BASTANTE TARDE a las tres mega-cárceles amotinadas, donde las drogas, las armas, el billete, las rameras, las balas, las hachas, los machetes, las metralletas, la comida 5 estrellas, las escopetas, las cartucheras y las pistolas 9 mm, no entran a ninguna de esas cárceles sin la complicidad policial diaria y penitenciaria cotidiana.

El grupo policial especial GEMA del Estado ecuatoriano, fue bendecido y creado en el régimen de Sixto; y hoy es bendecido, para estos sospechosamente tardíos operativos, por el actual ministro de gobierno nombrado por Moreno. ¡Ojo! jamás desde la dictadura militar de los ’70 había nadie nombrado un general para ese cargo eminentemente civil. Ni León Febres lo hizo. Lo nombró el pasado año Moreno, como huella dactilar bolsonarista para el futuro nacional, apenas fue destituida Romo. Y antes puso policías al mando de las cárceles y del SNAI. Que no se hagan, él y ellos los huevones ante esta terrible masacre a lo narco. Que no digan que nadie rumoreó ni chismeó lo que hoy vino. En unas elecciones con segunda vuelta amenazada por contralor y fiscal general, toda masacre, toda barbarie y toda mierda lanzada en ventilador son bienvenidas. Eso se aprendió antes en México, EEUU y en Colombia.

Uno se pregunta: ¿Quiénes son más criminales? ¿Las bandas mafiosas que intentan controlar las tres mega-cárceles, o los Gemas y demás policías y autoridades estatales morenistas?

75 muertos en las cárceles es una cifra muy alta en El Salvador, Brasil, o Venezuela. Y esos países tienen las peores cárceles del mundo. No se diga que 75 muertos es cifra «pequeña» en país tan chimilingo (talla small pero bien corrupto). Esa cifra es suficiente para que en cualquier país, menos en éste, intervengan o digan algo típico como: ‘Exteriorizamos nuestra preocupación ante esta masiva masacre, violación de derechos e inexplicable ausencia estatal’.

La CIDH, el Alto Comisionado y la Relatoría de la ONU lo dirían, si fuesen Cuba, Venezuela o Bolivia los sitios de semejante barbarie. Y sólo si hubiera un think tank civil en «DH y cárceles» que fundamente, difunda, cabildee, proponga, sugiera, motive, solicite y exponga: ya hubiesen intervenido esas instancias mundiales. Pero ante la falta de ese contrapeso civil independiente (que solo podría darlo un grupo civil de trabajo interdisciplinario; no los viejos organismos pacatos de dh que están rebasados hace rato por la realidad); el gobierno se lava las manos y borra su responsabilidad estatal de forma cínica, como antes con las vacunas y mañana con el ya ascendente aumento de niños contagiados en Quito por la nueva y brutal ola de la Covid-19.

Caos carcelario

La Policía, cuyos organismos de Inteligencia o no sirven para nada en estos casos o se hacen, ya se hizo la pendeja en el 2018-2019, cuando en mi opinión se montó perfectamente un burdo caos carcelario encendido para lograr que renuncie un gran estadista y humanista del sistema penitenciario: mi hermano de luchas desde hace 30 años: Ernesto Pazmiño. Entonces, en ese lapso, no me digan que los chapas los Gemas y los aparatos de Inteligencia no pudieron preveer ni saber nada previamente de los motines, de los celulares y laptops para extorsionar desde dentro, de las guerras de bandas por el control del negocio interno y de las primeras masacres. Hoy esa misma Policía no es capaz de abordar los motines desde otro enfoque que no sea «matemos a todos, queremos más presupuesto y dinero para armas y para la noble institución» que acabó con el parque de bombas lacrimógenas en octubre.

Y el envilecido Moreno, que nunca fue capaz de cambiar en cuatro años ni de suprimir, sino de utilizar a su favor ese modelo agringado de cárceles correístas, totalmente inútil, el modelo Guantánamo de las tres mega-cárceles: Turi, Latacunga y Guayaquil, solo que hacinadas; hoy no encuentra mejor discurso, el tal Moreno, que inculpar, sin prueba alguna, «al correísmo», por estas masacres, cuando las mafias carcelarias son el reflejo de la mafia social, gubernamental, fiscal, policial, política, estatal y colectiva en su conjunto. Esta última masacre empezó meses antes cuando nos hicieron ver los mismos chapas, redes y medios, un vídeo en el que el jefe de una de aquellas, es asesinado por un sicario, mientras está comiendo, sin un solo guardaespaldas, totalmente solitario.

Una cifra extensa

75 muertos en cualquier lugar del continente y del mundo repugna, indigna, duele y demanda. Más el Ecuador es una sociedad hecha para la crónica roja, pero totalmente indiferente, ignorante, inmunizada y enajenada. Y allí donde no haya equipos (think tank) de la sociedad civil, como los que formé con la extinta APDH entre 1999 al 2008 para el exitoso monitoreo inter-disciplinario del plan Colombia y de la base de Manta, y allí donde no haya voces colectivas que propongan alternativas carcelarias distintas (¡NO A LAS 3 MEGA-CÁRCELES AGRINGADAS NI CON UNIFORMES A LO GUANTÁNAMO QUE SOLO SIRVEN PARA HACINAR Y ASESINAR) a los candidatos finalistas, para superar en 90 días el sistema carcelario, la cultura panóptica, el modelo de aislamiento «Sing-Sing», y la arquitectura modernamente inepta heredadas impunemente y sin cuestionamiento, de las eras Pepe Serrano-Chiriboga-Jhalk-Romo-Roldán; más bien esta masacre brutal servirá para acelerar el bolsonarismo policial y electoral en Ecuador, como mucho me temo que pase.

Ese vacío y ausencia de un poderoso think-tank civil de dh del país en el tema, no asumido por una sociedad civil en crisis, impide salirle al paso a esta barbarie y proponerle al país, a la ONU, a la CIDH y a los candidatos un análisis sereno y completo y los quehaceres de una Propuesta Carcelaria Integral. Esa lamentable ausencia (antes tuvimos equipos buenos de trabajo civil en diversos campos entre 1991 y 2008), será aprovechada por los Bolsonaros de aldea, incluida la inefable voz curuchupa en la fiscalía y los chapulines, que pedirán más seguridad, más leyes, más armas, más penas y por supuesto más cárceles (con más drogas, más armas, más plata, más celulares y más chicas, que ellos controlan afuera y dejan pasar adentro solo ellos mismos). Un negocio a la napolitana que dura siglos, no solo años.

Solo una estrategia a lo Bukele y lo Michael Moore (¿las conocen, carajo?) podrían ser lo más eficiente para posicionar una alternativa pronta.

Hasta tanto, solo tendremos como cantaleta y disco rayado el aldeano discurso fascistoide de los ineptos, uniformados o no, y de este «sapo e’ la Grecia» que se iría en mayo: Moreno, que solo se pasó culpando al correísmo desde el 2017 hasta el pandémico febrero del 2021 y que él, el morenato, su gobierno, nos dejan al Ecuador con guerras carcelarias (menos en la cárcel 4 por supuesto; ¿lo notaron o no?); mafias criminales a lo narco-mexicano, que jamás habían tenido tanto poder carcelario ni hecho tantas masacres masivas, desde el retorno a la democracia en 1978, como hoy: en el Morenato de las tres mega-cárceles hacinadas.

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