Por la vida digna

Por: Sebastián Jarrín / @seb_astian1001

Como región estamos entrando en un periodo donde la voluntad colectiva determinará qué camino tomemos en cuanto a políticas económicas y sociales: si favorecemos al mercado por encima del ser humano o si seguimos en la construcción de alternativas perfectibles. Distintos procesos electorales se acercan, y aunque ganar las elecciones no signifique ganar el poder, entre 2020 y 2021 habrá la oportunidad de nivelar en cierta medida el campo de juego.

En octubre pasado vivimos ya una explosión colectiva, que reflejó el hartazgo hacia la desigualdad más opulenta y hacia un sistema violento. Entonces, las movilizaciones identificaron claramente a los responsables: el FMI, el neoliberalismo y el capitalismo salvaje.

Los Presidentes, como si se tratara de un plan previamente establecido, defendieron al mercado a través de la Policía y Fuerzas Armadas, ciudadanos y ciudadanas sin un ojo fue la característica de varias protestas. Aunque se logró apagar las protestas, no se resolvieron sus causas estructurales y se continuó con la agenda neoliberal fondomonetarista en la región.

Pero es aquí donde cobran importancia los próximos procesos electorales, porque se pueden cambiar las agendas. Bolivia es el ejemplo. La OEA fue capaz de perpetrar un golpe de Estado a Evo Morales, con tal de mantener la agenda del capital. Añez con biblia en mano, tomó la Presidencia y comenzó: repudio a Venezuela, privatización de empresas públicas, salirse de UNASUR, represión a su pueblo.

Con la rotunda victoria del MAS-IPSP con más de la mitad de los votos diciéndole NO a la agenda neoliberal, Bolivia tomó su decisión y toda la región debe entender ese poder de la decisión colectiva. Estados Unidos debe decidir, y nosotros soportar, entre 4 años más de Trump o Biden; Chile entre redactar una nueva Constitución o seguir con la de la dictadura; Venezuela entre profundizar el chavismo o ponerle un freno; Perú entre continuar con la crisis política o enrumbarse en el camino de la estabilidad.

¿Y nosotros? Pues debemos tomar la misma decisión sobre qué agenda queremos seguir. Un reciente estudio de la UNICEF sobre Ecuador, expone que a una familia de clase media que cae en la pobreza durante la pandemia le tomará 8 años salir de ella, cuando antes le tomaba 3. Y si la familia tiene hijos, le tomará 20 años. Eso nos jugamos: qué agenda queremos para atacar el problema de la pobreza y la desigualdad; para cuidar del medio ambiente; para vivir.

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