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Quito, 24 oct (La Calle). – Khabib Nurmagomedov durmió, literalmente, a Justin Gaethje en el combate estelar del UFC 254. Revalidaba el campeonato del peso ligero y dejaba claro que es el mejor luchador del momento en su categoría, y abre todavía más el debate sobre si es el mejor de la historia.

Era tiempo de celebrar, pero lo primero que hizo fue pedir a su equipo que no hiciese nada. Él se arrodillo en el centro del octágono y rompió a llorar. En julio perdió a su padre, y mentor, por coronavirus y durante toda la preparación se guardó sus sentimientos.

Era un triunfo especial, lo que nadie se imaginaba es que sería el último:

«Hoy es mi última lucha. Cuando me llamaron para pelear con Justin acepté la pelea, pero prometí que sería la última pelea con sin padre. El martes seré el mejor libra por libra: 13-0 en UFC, 29-0. Creo que me lo merezco».

Khabib Nurmagomedov

‘The Eagle’ se va con 32 años, muy joven, y en plenitud, pero sus motivos van mas allá de lo deportivo. «Ahora solo me queda mi madre y quiero pasar más tiempo con ella. Vengo de un pueblo muy pequeño. El sueño mío y de mi padre era ser campeones, pero no imaginábamos esto», añadió. 

McGregor encabeza la moda las retiradas express, pero lo de Khabib parece diferente. Solo el tiempo dirá si será definitivo. Por el momento queda recordar sus gestas, como la de este sábado.

Las dudas existieron en la previa. Tuvo problemas para dar el peso, pero cumplió. Una vez analizando el combate, Gaethje era peligroso y la posibilidad de que fuese su kryptonita era real… duró cuatro minutos y medio. En ese tiempo, el estadounidense le conectó manos muy claras, pero no le hizo tambalear. Trabajó muy bien en la distancia, pateando las piernas del ruso y percutiendo con los volados. Mientras, Khabib era cauto, no arriesgaba y en la primera opción que tuvo llevó la pelea al piso.

En su terreno es letal y si hubiesen quedado más de treinta segundos podría haber sido diferente. La bocina salvó a Gaethje, pero el final estaba claro. Poco tardó Khabib en llevar la pelea a ras de lona. Ahí demostró su gran calidad. Con una transición excelente cerró un triángulo perfecto. Gaethje se rindió, pero el árbitro no lo vio y no frenó al ruso hasta que vio inconsciente al estadounidense. Después llegó la sorpresa que nadie esperaba. «Si me pongo 29-0 en MMA es como el 50-0 de Mayweather en boxeo. Nunca pensé estar al nivel de Ali», aseguró en la previa. En su cabeza tenía clara su hoja de ruta: ratificar su puesto y decir adiós.

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