Quito, 01 dic (La Calle).- La Universidad de “Farmington” operaba con agentes encubiertos del Gobierno de EE.UU para reclutar extranjeros que ingresen al país con visas de estudiante.

El establecimiento contaba con información pública en redes sociales, donde se presentaba con el objetivo de “proporcionar a los estudiantes de todo el mundo una experiencia educativa única”. Informó un medio internacional.

Los agentes trabajaban para un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) bajo las autorizaciones correspondientes para funcionar como establecimiento educativo y admitir estudiantes extranjeros.

¿Cómo funcionaba?

Según ICE, la universidad era “utilizada por ciudadanos extranjeros” como parte de un programa en el que pagarían miles de dólares a una escuela para obtener papeles que les permitiera continuar con su vida y trabajar en Estados Unidos con una visa de estudiante.

Un abogado de inmigración habría confesado al New York Times que algunos estudiantes conocían que la universidad solo servía para mantener el estatus migratorio y otros creían que de verdad estaban formando parte de un programa académico legítimo al que tenían acceso a un precio cómodo. Mientras tanto, las autoridades aseguran que las personas sabían que no se trataba de un proyecto educativo, pero que decidieron entrar para conseguir la visa y quedarse.

Sobre los extranjeros inscritos en la supuesta universidad.

En los últimos meses, según aseguró el ICE al Detroit Free Press (DFP), primer medio en informar sobre el caso, más de 250 estudiantes de la universidad, en su mayoría indios, volvieron a sus países de origen, otros enfrentan órdenes de deportación o procesos antes jueces de inmigración. Por el momento, no existe ninguna demanda en contra del Gobierno por cobrar dinero a las personas bajo engaño.

No es la primera vez que esto pasa

Hace varios años, personal de inmigración habría aplicado un programa similar bajo la máscara de establecimiento educativo. Cuando el proyecto terminó en 2016, más de 1.000 estudiantes de la escuela tuvieron que comparecer ante los tribunales de inmigración, enfrentaron penas que iban desde una posible deportación hasta la prohibición de entrada permanente a Estados Unidos.

CLL