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Hugo Palacios
Hugo Palacios
«El Búho» 🦉

Hay veces en que leer “el Mercio” es como ver los desayunos de Teveamazonas. El último editorial del 4 de octubre se parece a un análisis político de la Shannet Hinostroza. El editorial se titulaba: “A un año de una revuelta destructiva y polarizante”. ¡Elé, tóma, elé! Si ese editorial era firmado por los Pelagatos, uno entendería. Ellos son así de pornocreativos. Pero dicen que El Mercio es un medio serio. Dicen. Que es un referente de la prensa nacional. Dicen. Hasta creo que hablan de esa palabra rara llamada objetividad. Creo.

El editorial del Mercio.

Después de leer el editorial ya ni siquiera dan iras. Al principio -con las primeras líneas- sí nace un revoltijo estomacal, pero después ya solo causan risa. El Comercio, en redes sociales, es como si fuera un meme. Al final uno ya lo toma con humor. Ese texto debería estar en la página Justicia Infinita. Creo que el editor se equivocó o lo escribió en el momento en que el Boltaire anunciaba el visto bueno del FMI. Se pegó la emocionada y dijo mirándose al espejo: “hoy es mi momento”.

Solo por preguntar: ¿quién escribió ese editorial? El que funge como editor, ¿o es el texto que les pasa los sábados por la noche el Sebastián Roldán? Porque son palabras de los rupturitas. Lean: “Las violentas manifestaciones, la toma de carreteras, los ataques a la propiedad pública y privada, parecieron sorpresivas, pero eso no es verdad”. Esa es mano roldán-romo con punto y coma. Pero no sólo ellos. El editor de El Comercio parece que le envía el borrador, también, al Ministro de Defensa. Porque en otra línea dice textualmente: “Episodios similares no pueden tomar desprevenidas a las fuerzas del orden”.

Para que vean que el Consejo editorial de ese medio se volvió plural. Distintas voces para armar un texto que llegue a la conciencia de la población violenta, destructora y vandálica de octubre pasado. Ahí está, clarito. Hay que protestar con rosas en las manos y aguantando lo que sea. Si les disparan, aguanten; o si les sacan un ojo, aguanten; si les reprimen salvajemente, aguanten un poquito. ¡Aguanta qué pues…! El editor, sin duda alguna, no estuvo en las calles. Recibió la información de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, testimonios de algunos miembros de la Policía Nacional y una sonrisa del ministrillo Jarrín. Con esos datos sacó sus conclusiones y se fue a dormir tranquilo. Los siguientes días miró Teleamazonas y se inteligenció con La Posta. Y ya.

Esos son los medios que tenemos. No sirve el mote de prensa corrupta, porque si no han de decir que uno es correísta. Antes, nooo, como decían los abuelos. Porque en el Comercio trabajan algunos periodistas valiosos, investigadores de calidad, muchos de ellos salidos de la Universidad Pública. Pero claro, cuando se sirve a otros intereses, ligados más bien a la banca y al gran empresariado, es poco lo que se puede hacer. Aquello de que la prensa es un contrapoder, ya no alcanza ni para los más ingenuos.

Dueños y algunos editorialistas, más parece que desayunan en Carondelet, almuerzan en La Cámara de Comercio y cenan con Egas, Nebot y Lasso. ¡Viva la libertad de expresión!

Y luego se han de preguntar: ¿Y a nosotros, por qué no nos quieren, ah?

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