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Grandes genios – Capítulo II: William Faulkner

Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes

El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre esas cosas. Es su privilegio ayudar a que el hombre resista elevándole el corazón, recordándole el coraje y el honor y la esperanza y el orgullo y la compasión y la piedad y el sacrificio que han sido la gloria del pasado. La voz del poeta necesita no simplemente ser el recuerdo del hombre, debe ser uno de los pilares
esenciales que lo ayuden a resistir y a prevalecer
Me niego a aceptar el fin del hombre - Discurso de Faulkner por el Premio Nobel de Literatura

Puedo decir con seguridad que William Faulkner es el escritor más importante de la literatura estadounidense, pero también puedo afirmar que su influencia no se limita a su país de origen. La literatura faulkneriana es un fenómeno en sí mismo y caló hondo en todos los miembros del boom latinoamericano, por ejemplo, que lo ponían como autor imprescindible en su trajinar como escritores.

En este segundo capítulo escarbaré en su vida.

Primeros años

William Cuthbert Faulkner nació en New Albany, Misisipi el 25 de septiembre de 1897. A los cinco años se mudó con su familia a Oxford. Su madre Maud; su abuela materna, Lalia Butler y su niñera Caroline “Callie” Barr influyeron en su creatividad e imaginación artística. Las primeras eran lectoras, pintoras y fotógrafas, por lo que le mostraron un lenguaje visual. La última es fundamental en la preocupación en su novelas sobre la sexualidad y la raza.

A los 17 años conoce a Philip Stone, quien se vuelve su mentor y lo introduce en la obra de James Joyce. A su vez, el joven le enseñó sus poemas y cuentos para poder publicarlos, pero los editores lo rechazaron. La historia de su familia y Misisipi caracterizan su sentido del humor, la posición entre la dicotomía blancos y negros, los personajes y la vida en el sur de EE.UU. y temas atemporales.

Estudió en la Universidad de Misisipi desde 1919 y cursó tres semestres antes de abandonarla en noviembre de 1920. Antes de escribir su primera novela en 1925, escribía poesía. La paga de los soldados se escribió en Nueva Orleans, Luisiana. Su segunda novela fue Mosquitos, publicada en 1927.

En el verano de 1927, Faulkner escribió su primera novela ambientada en el condado ficticio de Yoknapatawpha llamada Banderas en el polvo. Ben Wasson la editó y se publicó en 1929 como Sartoris. El manuscrito original se publicó en 1973.

Después de cumplir 31 años, en el otoño de 1928, empezó a trabajar en El sonido y la furia, que inició como una serie de cuentos. Esta vez no permitió a su agente agregar ni una coma al texto. Para 1929 se casó con Estelle Oldham y comenzó la redacción de Mientras agonizo. Se publicó en 1930.

Con la publicación de sus cuentos en varias revistas compró una casa de Oxford nombrada por él Rowan Oak. En 1931 publicó Santuario, que recibió varias críticas por la representación sombría del sur. Luz de agosto se publicó en 1932.

Ésta última es parte de un grupo de novelas publicadas a ritmo constante en la década de los 30 y que también transcurren en Yoknapatawpha: Pilón (1935), ¡Absalón, Absalón! (1936), Los invictos (1938), Las palmeras salvajes (1939), El villorrio (1940) y Desciende, Moisés (1941).

Si yo no hubiera existido, alguien habría escrito mis novelas. Y las de Hemingway, Dostoievski y todos los demás. La prueba es que hay al menos tres candidatos a la autoría
de las obras de Shakespeare. Pero lo importante es Hamlet y El sueño de una noche de verano, no quién las escribiera. La cuestión es que alguien lo hizo. El artista no es relevante, lo único que cuenta es su creación.
Entrevista con The Paris Review en 1956

Descubriendo Yoknapatawpha

En ¡Absalón, Absalón! aparece el mapa de este condado ubicado en Misisipi por supuesto «Superficie, 2.400 millas cuadradas. Población: .blancos, 6.928; negros, 19.313. William Faulkner, único dueño y propietario.». Flanqueado por los ríos Taiamatchie y Yoknapatawpha (que existe bajo el nombre Yocona). Las tierras eran territorio de los indios chikasaw. El cacique Ikkenotube vendió el territorio al nieto de un refugiado escocés, dando inició a las historias, vivencias y tragedias de los personajes de Faulkner.

Si bien Yoknapatawpha no existe en un punto físico del mapa estadounidense (el condado más parecido es Lafayette) la literatura no limita la realidad, la supera y permite el desarrollo de un espacio y tiempo determinados por el autor. Yoknapatawpha es la representación del Misisipi de Faulkner y allí también intervienen su percepción de la familia, la política, las relaciones familiares, el tema racial y sus propios sueños. Toda su obra se concentra, así no se quiera, en ese espacio producido por su prodigiosa imaginación combinada a su experiencia.

El descubrimiento de Faulkner para los miembros del boom y otros escritores latinoamericanos es claro en dos territorios ficticios: el Macondo de Gabriel García Márquez y Santa María de Juan Carlos Onetti. Ambos beben de Faulkner, a pesar que no era el primero en crear una ciudad ficticia, pero si en darle forma y permanencia en el tiempo, además de sujetarla a la realidad o lo que nosotros llamamos como realidad.

Pero ¿cómo llegó el escritor a las manos de los latinoamericanos? La segunda obra de Faulkner traducida al castellano fue Las palmeras salvajes (1939) y lo realizó el argentino Jorge Luis Borges en 1940. Eso permitió que llegue nuestra región.

Noventa y nueve por ciento de talento, noventa y nueve por ciento de disciplina y noventa y nueve por ciento de trabajo. El escritor nunca debe estar satisfecho con lo que hace, aunque su trabajo sea todo lo bueno posible. Hay que soñar con grandes metas y aspirar siempre a mucho más de lo que sabes que está a tu alcance.
Entrevista con The Paris Review en 1956

Guionista en Hollywood y otros trabajos

En 1932, MGM Studios le ofreció trabajo como guionista, aunque no era aficionado al cine, lo aceptó porque necesitaba el dinero. Llegó a Culver City, California, en mayo. Trabajó con el director Howard Hawks, con quien trabó una fuerte amistad y su hermano William se transformó en su agente, por lo que Fulkner tuvo trabajo estable como guionista desde los años 30 hasta la década del 50.

En 1948 se publicó Intruso en el polvo. Tres años después apareció Requiem para una mujer (1951). Una fábula, novela ambientada en Francia durante la Primera Guerra Mundial se publicó en 1954.

En 1949 se le confirió el Premio Nobel de Literatura por “su poderosa y artísticamente única contribución a la novela estadounidense moderna”. También recibió en dos ocasiones el Premio Pulitzer. La primera de ellas en 1955 por Una fábula y la segunda en 1963 por Los rateros, esa distinción fue póstuma, ya que falleció el 6 de julio de 1962 en Byhalia por un infarto agudo de miocardio, en parte debido a los problemas de alcohol que acarreó gran parte de su vida. Sus restos se encuentran en el Oxford Memorial Cemetery en el sepulcro de la familia.

La única responsabilidad del escritor es su arte. Si es un buen escritor, no tendrá ningún escrúpulo. Porque tiene un sueño, y el sueño le produce tal angustia que debe deshacerse de él. Hasta entonces, no encontrará la paz. Con tal de escribir su libro, está dispuesto a tirarlo todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo.
Entrevista con The Paris Review en 1956

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