Quito, 28 jul (La Calle).- No solo la tristeza por la pérdida de empleo en los Medios Públicos inunda las instalaciones, ahora también se suma la muerte. Como si se tratara de objetos desechables, decenas de peces aparecieron muertos y en fundas plásticas esta semana en los exteriores de El Telégrafo. Así lo denunciaron usuarios de Twitter.

Los animales vivían en los estanques ubicados en los exteriores del edificio de El Telégrafo. Su alimento lo suministraban los mismos trabajadores del medio público.
Con el despido de más de 500 colaboradores, el pasado viernes 24 de julio, los peces también quedaron en indefensión.
La respuesta de los responsables fue apagar la bomba purificadora de agua, empacar a los animales en fundas y arrojarlos cual basura.

¿Qué dice la ley?

Según el artículo 277 de la Constitución ecuatoriana, “para la consecución del buen vivir, serán deberes generales del Estado: (…) Garantizar los derechos de las personas, las colectividades y la naturaleza”. Además, el 319 promete que “(…) el Estado promoverá las formas de producción que aseguren el buen vivir de la población y desincentivará aquellas que atenten contra sus derechos o los de la naturaleza”.

Por su parte, en el Código Orgánico Integral Penal (COIP) también existe sanción para quienes maltraten o maten a mascotas o animales de compañía.

De acuerdo al COIP, “la persona que por acción u omisión cause daño, produzca lesiones, deterioro a la integridad física de una mascota o animal de compañía, será sancionada con pena de cincuenta a cien horas de servicio comunitario”. En este caso particular, existió la muerte de peces, por tanto, según el artículo, los responsables tendrán pena privativa de libertad de tres a siete días.

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