Familias / Photo by July Brenda Gonzales Callapaza on Unsplash

Quito 28 de sep (La Calle).- Más de la mitad de las familias ecuatorianas no son capaces de enfrentar las caídas financieras por lo que no tienen la capacidad de llegar a fin de mes con lo suficiente para subsistir, según una investigación de BBVA research. El confinamiento por la pandemia reveló una crisis económica alarmante acentuada por el despido masivo y la precarización del trabajo.

Las cifras registran que Ecuador tiene la menor resiliencia financiera en Latinoamérica junto a Argentina, Colombia, Paraguay y Perú. Las encuestas realizadas durante el periodo 2016-1017 indican que solo el 38,3% de los hogares pueden hacer frente a la escasez financiera entre una semana y un mes con sus propios recursos. El 23,59% a partir de los tres meses y apenas el 5,47% desde los seis meses en adelante. Es decir, 61,7% no pueden cubrir sus costes de vida sin recibir una fuente de ingreso entre una semana y un mes.

Esta debilidad financiera está representada por la capacidad de los hogares para pagar los gastos corrientes (comida, electricidad, agua, móvil, gastos de comunidad, colegiaturas, universidad, etc.), sin recibir la fuente principal de ingreso a través del tiempo. Hay una diferencia marcada entre países desarrollados y emergentes. En el caso de Estados Unidos donde el 51,87% de hogares puede cubrir sus necesidades entre una semana y un mes, mientras que el 48,13% desde los tres meses en adelante.

El nivel de desarrollo en un país es un factor importante, pero no necesariamente determina la vulnerabilidad financiera en el territorio. Los aspectos demográficos, el género, nivel educativo, edad u ocupación laboral influyen en la capacidad de resistencia económica de los países. El retraso en el pago de salarios determina particularmente esta situación.

La edad, la educación y la situación laboral

Los grupos con mayor vulnerabilidad financiera son aquellos donde la persona de referencia es muy joven o mayor de 64 años como sucede en Ecuador, Argentina y Chile. El acceso a la Universidad garantiza una menor probabilidad de formar parte de un hogar vulnerable.  (GG)

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