¿Estocada final a la vejez o a la vida?-Opinión

Por Kléver ParedesPalabra Mayor.

Como si no fuera suficiente. al abandono, discriminación y exclusión que sufren las personas mayores, ahondadas durante la pandemia del Covid 19, ahora también llegar a la vejez será considerado un motivo de enfermedad.

La intención hecha pública por la OMS es incluir a la vejez en la “Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (International Code of Diseases–ICD)”, que lo realizará en enero de 2022 y se oficializará dentro de dos años. Pero esta historia no termina ahí. Si usted es una mujer embarazada, en estado de lactancia o una persona con alguna discapacidad, también entra en la lista de enfermedad.

Resulta inevitable preguntarse: ¿qué puede motivar a un organismo como la OMS que fomenta un envejecimiento activo y saludable, clasificar a esta etapa de la vida como una enfermedad? ¿Qué intereses están por detrás?

En un mundo globalizado y mercantilizado, con sociedades excluyentes en las cuales el sujeto humano vale por lo que produce y consume, las personas mayores no tienen cabida. De ahí que sean vistos como carga para los estados, para los sistemas de seguridad social. No es extraño, entonces, pensar que sus vidas tienen menos valor en relación a otras edades, como sucedió durante la pandemia.

Para la OMS le resulta más fácil echar tierra sobre los adelantos en la construcción de un nuevo paradigma positivo sobre el envejecimiento y la vejez, impulsado por las propias personas mayores, organizaciones gerontológicas y algunos gobiernos. Loable habría sido una autocrítica a su pobre intervención para incidir en los derechos humanos de las personas mayores, como es el acceso a los sistemas de salud y a políticas públicas que tanto pregonaba sobre envejecimiento.

Frente a esta realidad, a todos y todas que somos parte del curso de la vida, si se quiere llegar a la vejez, corresponde una tarea: empoderarse y colaborar desde cada rincón, en una revolución que permita equilibrar la balanza hacia un mundo equitativo para todas las edades sin “viejismos o edadismos”.

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