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Encontraron su cabeza dentro de una muñeca de Hello Kitty

Quito, 17 mar (La Calle).- Un día como hoy hace 24 años ocurrió el secuestro de Fan Man-yee, una chica asiática que fue asesinada y su cabeza encontrada dentro de una muñeca de Hello Kitty. El caso causó conmoción en todo el territorio continental asiático por la crueldad y brutalidad del crimen. Te contamos esta historia a continuación…

Fan Man-yee era una chica de 23 años y de bajos recursos que trabajaba en un prostíbulo de Hong Kong, el Romance Villa, ubicado distrito de Tsim Sha Tsui, en el área de Kowloon. Allí conoció a su verdugo, Chan Man-lok. Un cliente habitual que era miembro de la Tríada china, una de las mafias de aquella época.

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Fan Man-yee

Una noche de 1999, Man-lok contrató a Fan-yee. Las cosas hubiesen tenido otro final, pero ella intentó robarle su billetera tras contratar sus servicios sexuales. Unos días después, Man-lok secuestró a Fan-yee como represalia y la llevó a su departamento en el hotel Gransville Road. El desquiciado la retuvo hasta que saldara su deuda… como él considerase.

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Edificio donde ocurrió el crimen

Un suplicio aterrador

Man-lok, de 31 años, era un adicto consumidor de “hielo”, una droga parienta de la anfetamina. Bajo los efectos de la sustancia, torturaba a Man-yee. Pero no lo hacía solo. Tanto en el secuestro como en las posteriores torturas, tuvo la complicidad de dos miembros más de la Tríada: Leung Shing-cho (27 años) y Leung alias “Gánster” Wai-lun (24 años).

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Man yee (sup. izq.); Gánster (sup. der.); Chan Man-lok (inf. izq.); Leung Shing-cho (inf. der.)

Los tres criminales drogados golpeaban a la mujer para divertirse. Entre los atroces hechos confesados estaban: derretir plástico en las plantas de los pies de la mujer, quemaduras con fuego directo, golpes con barras de hierro y cables, colgamiento en posiciones dolorosas por varias horas, entre otras formas macabras.

En algunas ocasiones, los tres pandilleros orinaban en el rostro de Man-yee, a veces la obligaban a tragar esos líquidos. En todos lo actos, la mujer era forzada a reir y simular felicidad o caso contrario los golpes y vejaciones eran más intensos.

Hubo una adolescente involucrada

A las terribles golpizas se sumó Ah Fong, la novia de Chan Man-lok que en una ocasión defecó en una caja de zapatos y junto a los tres sujetos obligaron a Man-yee a comer las heces.

Para la chica de 14 años, torturar a Man-yee fue divertido al principio, pero con el tiempo había perdido la gracia. Sin embargo, según declaró: “no había nada más qué hacer”. Todo esto duró un mes.

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Ah Fong. Retrato.

Últimos días

Fan Man-yee permaneció sus últimos días tirada en el piso. La pobre víctima alternaba entre periodos de conciencia e inconsciencia hasta que finalmente murió abatida en el baño. Ah Fong la había encontrado sin signos vitales.

Ah Fong alertó a sus compañeros, quienes le dieron poca importancia al asunto y resolvieron jugar videojuegos en un local cercano hasta tomar una decisión.

Al regreso, Man-lok decidió descuartizar el cuerpo. Cercenó la cabeza de Man-yee con un serrucho, mientras sus compañeros cortaron el resto de las partes humanas. Algunas guardaron en el refrigerador y otras lanzaron como alimento a los perros callejeros de la zona.

Para deshacerse del mal olor, Man-lok hirvió la cabeza hasta que quedó solo el cráneo. Sus colegas hicieron lo mismo con los intestinos. Por último, sin saber qué hacer con la cabeza, decidieron ocultarla dentro de una muñeca grande de Hello Kitty.

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El muñeco

El “fantasma” de Man-yee

Ah Fong, la más joven de los asesinos, tenía pesadillas constantes con Man-yee; contaba que su “fantasma” se manifestaba en sus sueños. Angustiada por el pesar, decidió confesarlo todo a la policía hongkonesa. Por supuesto, delató a sus compañeros.

Cuando los uniformados asistieron al lugar encontraron el gran juguete con manchas de sangre, un diente y partes de los intestinos. El caso se filtró a la prensa y estalló el escándalo que sacudió a toda Asia. Los medios de comunicación bautizaron el suceso como “El asesinato de Hello Kitty”.

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El juicio

Los tres hombres fueron sentenciados por el delito de homicidio debido a que la totalidad del cuerpo no pudo ser encontrado para determinar con exactitud las causas de la muerte de la mujer de 23 años. Fueron condenados a cadena perpetua.

El Juzgado de Primera Instancia de Hong Kong resolvió el juicio en seis semanas. El juez a cargo, Peter Nguyen, dijo con asombro: “nunca en Hong Kong, un tribunal ha presenciado tal grado de crueldad, depravación, insensibilidad, brutalidad, violencia y perversidad”.

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