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¿El fin de la cuarentena? (Opinión)

Sebastián Tamayo Villarroel / @tamayo95se

La quinta semana de aislamiento social mostró varias contradicciones de nuestros gobernantes que, lejos de garantizar confianza o una pizca de esperanza, nos dejan más incertidumbres. Ya casi perdimos la cuenta de los días que llevamos en confinamiento, lo único que añoramos es salir. Esta vez, el Gobierno apeló al motivo principal que nos sostiene: la libertad.

Los noticieros se han convertido en un espacio lúgubre que preferimos evitar, ahora son escenarios de una pugna incesante de relatos. Digo relatos, porque las cifras, el dato duro, definitivamente ha desaparecido de las vocerías oficiales. Las declaraciones de los ministros, presumo, configuran un método confuso para hablarle a los ecuatorianos.

Con esa técnica, el ministro de Salud Pública informó que había el doble de casos positivos de coronavirus en el Ecuador. Las cifras que mostraban hasta la mañana del jueves 23 de abril del 2020, solo resguardaban lo poco que queda de la imagen del Gobierno ecuatoriano. Su excusa, la de ahora, es que son los resultados obtenidos de las pruebas rezagadas. Si el rezago fue igual al 100% de los datos que conocíamos por fuentes oficiales, qué certeza nos augura.

En la misma lógica, declararon que el 4 de mayo pasaremos del “aislamiento al distanciamiento”. Una frase retórica, muy bien pensada. En esta ocasión apelaron a la “libertad”. Una libertad, condicionada, entre comillas, pues es la necesidad de salir trabajar. Con ello, el hambre, de los ecuatorianos que se alimentan una vez al día, vislumbra el fin.

Lo mejor sería cantar victoria, pero la experiencia durante esta emergencia sanitaria, nos volvió incrédulos. La difusión repentina de datos, junto con las decisiones anunciadas entre  jueves y viernes de esta semana, quizá guarden relación con los cambios del Gabinete: nuevo secretario de Comunicación de la Presidencia y nuevo director del Centro de Inteligencia Estratégica.

Mientras el presidente del Ecuador nos cuenta con gran devoción, como si se tratara de una hazaña, su vínculo con Trump, la situación sanitaria del país empeora. El imaginario del fin de la cuarentena ha sido introducido en la opinión pública, posiblemente, solo para cargar el tanque de oxígeno con el que sobrevive el Gobierno. Quizá, estamos frente a la nueva estrategia de comunicación, la que ya olvidó a Rafael Correa y a las fake news.

El mismo día del anuncio “que pasaremos del aislamiento al distanciamiento”, el New York Times a través de un reportaje, recordó al Gobierno ecuatoriano que durante las primeras dos semanas de abril, las muertes aumentaron ocho veces más de lo habitual en Guayaquil, que el número de muertos en Ecuador está entre los peores del mundo.    

El discurso lleno de excusas junto con Gabriel Arroba se fueron del gobierno. La economía se desploma, no solo por factores externos. Sin embargo, el ministro Martínez continúa. Para los iluminados de Carondelet, más vale convencer a los ecuatorianos que solucionar (gobernar).      

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