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El amor es escuchar con el cuerpo, Aminta Buenaño

Quito, 14 feb, (La Calle).-“La lección que me dejó Roberto es una lección de amor”. Con esa frase Aminta Buenaño Rugel cerró el artículo en el que narró con belleza y horror, la muerte de su esposo.

Tras 40 años de ser compañeros, Roberto Echeverría Murillo, falleció de COVID-19 en una clínica de Guayaquil.  Fue algo fugaz como se lee en el texto: “La lección mortal que nos dejó el COVID-19”, que terminó tras tan solo dos o tres días.  

Roberto murió un 16 de enero de 2021 a las 08h30. A dos días de su primer aniversario de fallecido hablamos con Aminta Buenaño para sentir, a través de su voz, el legado del amor y sus abismos.

¿Cómo ve el amor ahora?

Por amor me levante hoy.

Días atrás, por amor, escribí el artículo sobre la muerte de mi esposo. Yo mismo me pregunto cómo pude hacerlo, si estaba tan afectada.

Fue algo tan intempestivo: la COVID-19 se lo llevó en dos días. Brutal, fuerte y doloroso. El amor hacia mi esposo y hacia su imagen, es lo que me tiene aquí.

¿Qué significado tenía para ustedes el 14 de febrero?

Para él “San Valentín” era algo diario, actuante. Le encantaba que yo escribiera. Apenas me veía en el escritorio, me traía un ramo de flores. Ese ramo de flores naranjas jamás faltó. Era su manera de estimularme. No era solo un detalle romántico, sino que era su forma de ayudarme a crecer.

El amor es hacer que la persona crezca. Me daba espacio como forma de respeto. Me hacía mejor.

¡Qué difícil encontrar una persona así en medio de una sociedad tan machista como la ecuatoriana!

Era una persona única. Hasta por iniciativa suya, cursamos un masterado en feminismo en España. Su tesis fue dirigida por la reconocida filósofa Ana de Miguel.

No cabe duda que el machismo es una patología social que destruye todo lo que toca. Resulta imposible hablar de democracia cuando la mitad de la población no tiene las mismas condiciones.

¿Leían en conjunto?

Mi esposo era un gran lector que ahora está en el paraíso de los grandes lectores. Tenía un lector digital, un Kindle y me compartía sus descubrimientos. Yo me demoraba más, subrayaba, rehacía los textos, los analizaba.

Conversábamos mucho, sobre los libros y nos sugeríamos obras y autores, ahora me gustaría dar un mensaje, si me permite.

Claro, adelante…

El amor no es solo el palpitar de corazones, se trata de algo más profundo: es escuchar con el cuerpo. Es atención, por ende lo contrario a la posesión y a la violencia. Es todo lo bueno que resiste la criba del tiempo.

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