Por: Daniela Rizzo /@loinquieto

En esta ocasión, se repite mi talento de escoger un libro tan solo por la portada y luego descubrir que es una gran historia. Esta vez hablaré sobre la novela Un trabajo muy sucio, del estadounidense Christopher Moore. En la portada podemos ver a un cochecito de bebé en donde asoma una bebé/calavera que sostiene una guadaña, pero los colores de esta ilustración nos dan la idea de que se trata de un trabajo de humor. Eso es y mucho más.

Esta novela nos coloca en San Francisco en donde nace una niña llamada Sophie que es la muerte, sí, la muerte. Además, la madre de Sophie muere poco después del parto y la niña queda a cargo de su padre, quien se convierte en su ayudante y una especie de recolector de almas que están prontas a morir. Es muy complicado explicar esta trama sin pensar que es absurda, pero justamente ese es el género principal de esta novela: el humor absurdo.

Y es muy difícil hacer que algo absurdo tenga sentido para que el lector pueda sentirse atraído por una historia, así que esta novela es un gran logro. Entre sus personajes se cuentan monjes tibetanos, esqueletos de ratas que cobran vida y la mitológica criatura irlandesa: The Morrigan.

En esta novela, nos salpican algunas reflexiones interesantes sobre la muerte, el destino y la inutilidad del ser humano frente a la fuerza de la naturaleza. Tampoco nos brinda muchas respuestas, pero sí nos coloca las preguntas justas para que podamos reflexionar. Lo que más me gustó de esta novela es la empatía con la que muestra cada acto de enfermedad o muerte. Por ello, este es un gran libro para hablar sobre la esperanza.