La crisis en Chile ha llevado al gobierno de Piñera a aceptar la redacción de una nueva Constitución. Foto:AFP

Quito, 24 oct (La Calle). – Este domingo 25 de octubre, Chile tendrá la oportunidad de decidir sobre la aprobación o rechazo de la creación de una nueva Constitución.

Si el resultado del referendo en Chile es la ‘aprobación’, la Constitución será redactada por una convención ciudadana elegida por votación popular. Este se convertiría en un hecho histórico, pues es la primera vez desde 1833.

Este referendo es el resultado de un ciclo gigante de manifestaciones; inicaron con marchas estudiantiles en 2006 y culminiaron con el estallido social de octubre 2019.

Una Constitución legítima

La Constitución vigente en Chile fue redactada bajo el régimen dictatorial de Augusto Pinochet, en 1980. Mundo Negretto, consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países de América Latina explica que, de ganar ‘la aprobación’, la nueva Constitución tendría legitimidad en su origen.

«Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico», dice el experto.

Por otra parte, la posición mayoritaria quedaría en duda si la ‘aprobación’ gana con un margen pequeño. Negrettoasegura : «sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño. El trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el «Sí» a Pinochet obtuvo un 43% y el «No» un 54,7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria».

Una política legítima

La resistencia de la ciudadanía en las calles y su protesta son factores indispensables en la posibilidad del plebiscito chileno. Así lo afirma Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York.

«La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía; incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'», añade Murillo.

Un proceso importante en Latinoamérica

«Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único», explica la politóloga Miriam Henríquez.

La experta se refiere a que en el caso de Chile, no será el Gobierno quien decida el cambio de la Constitución ni elija una institución para este objetivo. Sino, la ciudadanía.

«Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos», finaliza Henríquez.

Este proceso toma fuerza semanas después de las manifestaciones en Chile. Uno de los casos más indignantes durante las protestas en el país fue el de un agente de la Policía Nacional chilena que arrojó a un menor de 16 años de edad desde un puente al Río Mapocho.

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