Carapaz, la sencillez del oro que se “fundió” en Tulcán

Por Froilán Jiménez

Volvió enchapado en oro, pero sin dejar de lado su vestimenta de humildad y sencillez. Su júbilo se fundió entre los tulcaneños que se volcaron a las calles para saludar a su campeón olímpico, más su cansancio afloraba a través de sus ojos después de pedalear más de 9.500 km en poco más de 60 días.

Por eso ansiaba regresar a casa para descansar… Sí, para descansar en medio de su fogón, en la “Casa de Richie” junto a sus padres, esposa e hijos. Entre amigos, pedaleadas, entrenamientos, invitaciones, selfies, homenajes, y eso hizo este 11 de septiembre.

Para relajarse envuelto en la euforia de un pueblo que hoy más que nunca, anhela reencontrarse con ese jovencito que solía vestirse de “Coraje Carchense” o con el que devoraba kilómetros bajo las órdenes de Juan Carlos “Cóndor” Rosero (+), memoria que nuevamente transitó las calles de Tulcán a través de un llamativo carro alegórico.

No cabe duda que los logros de Richard Carapaz superaron su imaginación. Hoy, la “Locomotora de Carchi” está más acorazada y su nombre, es sinónimo de mando. Prueba de ello, en cuanto llegó a Ecuador hizo un llamado de atención a las autoridades en general sin dejar de lado lo que manifestó en Tokio, junto a su coequipero Jhonatan Narváez, de que no recibieron ayuda.

“He querido alzar mi voz, un jalón de orejas. No he tenido el apoyo necesario y no me gustaría que otros deportistas pasen por eso”. Carapaz embandera una eterna lucha que, en su momento, tuvo cabida en el “andarín” Jefferson Pérez tras la presea dorada de Atlanta 1996, más la dirigencia y autoridades del deporte hicieron de las suyas, pero hoy confía que las cosas sean diferentes y que los ofrecimientos de las autoridades gubernamentales se cumplan.

Hoy, este “verraco” carchense asume ese reto porque le avala la gloria del Giro de Italia 2019, segundo en la Vuelta a España 2020 y tercero en el Tour de Francia 2021… suficientes pergaminos para que su voz sea más fuerte que otras.

Por ahora, quiere descargar un poco de ese ácido láctico que trae en sus piernas y pensar en el futuro sin descuidar la idea de que la gerencia del deporte ecuatoriano tome otro rumbo acorde a las circunstancias. “Después de un mes retomaré los entrenamientos”, sentenció.

Recibimiento y homenaje en Tulcán

Mientras tanto, Tulcán vivió un sábado de gloria. Más de una decena de carros alegóricos abrieron el sendero de Carapaz en la misma Capital del Ciclismo y contaron su historia, su vida misma.

Le llovieron flores, vivas, aplausos, fotos, cariños; en fin, una algarabía indescriptible para un pueblo que, por un instante, dejó atrás la difícil situación económica que vive Carchi (norte) y se dejó llevar por sus emociones y la mascarilla.

Todos querían lanzarse al “escarabajo”. Pues el paso de la “Locomotora” por las principales vías de la urbe fue más complicado que las etapas montañosas del Oyonnax, Cluses o del Pau Luz Ardiden franceses.

Carapaz alegró la vida de los del norte de la patria, quienes pese a tenerlo cerca y saber todo su agitado calendario, ya anhelan verlo nuevamente trepado en su bici regalándonos alegrías a través de la tele.

Las glorias del Ciclismo

El uno de terno y el otro más sport… Héctor “El Negro” Chiles y Pedro “El Águila” Rodríguez saludaron con los escarabajos. Consideran que ellos también forman parte de esa grandeza del ciclismo carchense. Chiles tiene 4 giros nacionales mientras que Rodríguez ostenta 5 coronas.

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