Barcelona solo asentó una rodilla en tierra: se viene la revancha

Quito, 22 sept (La Calle). – ¿Puede un dos a cero en contra ser un buen resultado?: Sí. El marcador de la primera semifinal de la Copa Libertadores en la llave Flamengo-Barcelona parece en primera instancia definitivo. Pero no es así.

Barcelona logró jugar de igual a igual y de no mediar la gran actuación del portero Diego Alvez el marcador pudo ser otro. Resistió la embestida del «Mengao», jugó de forma valiente y decidida todo el segundo tiempo con 10 elementos frente a un equipo deslotado, que en un Maracaná parecía un gigante. El ídolo finalmente interrumpió el brindis carioca y dejó abierto el expediente hasta el partido de vuelta en Guayaquil.

El primer tiempo de la semifinal entre Flamengo y Barcelona pasó de sueño a pesadilla.

El sueño: Barcelona cobró tres tiros de esquina, remató una vez desde fuera del área y de no mediar por la la actuación del arquero local, Barcelona abría el marcador tras un remate de Mastriani. Durante los primeros 20 minutos, la posibilidad de un resultado positivo estaba al alcance.

La pesadilla: el mal sueño tuvo nombre y apellido. Se escribe con mayúsculas: BRUNO HENRIQUE.

De cabezazo y de contragolpe puso adelante al «Mengao» por dos goles frente a un Barcelona que perdía fuerza como un Fórmula Uno con un orificio en el carburador.

Casi al terminar esta cambiante etapa vino la expulsión de Molina y la resta de elementos. Castigo durísimo para los toreros que rozaron el cielo para caer como Ícaro con las alas rotas.

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