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Asamblea en la encrucijada: Noboa y González se disputan la gobernabilidad

Quito, 1 marzo (La Calle). – La política ecuatoriana se encuentra en un momento de alta tensión con la Asamblea Nacional convertida en un escenario de confrontación entre el oficialismo, representado por el presidente-candidato Daniel Noboa, y la oposición Revolución Ciudadana con Luisa González como candidata presidencial. Esta pugna refleja la polarización que vive el país de cara a la segunda vuelta electoral.

Un escenario político polarizado

En las recientes elecciones, Daniel Noboa, actual presidente y candidato a la reelección por ADN, obtuvo el 44,63% de los votos válidos, mientras que Luisa González, representante del correísmo, alcanzó el 43,81%. Estos resultados evidencian una división casi equitativa en el electorado ecuatoriano. La Asamblea Nacional, reflejo de esta polarización, se ha convertido en un espacio donde ambas fuerzas políticas miden fuerzas, buscando consolidar apoyos y deslegitimar al adversario.

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Campañas electorales: ¿propuestas o ataques?

En este contexto, las campañas de ambos candidatos han intensificado sus discursos, enfocándose más en descalificaciones mutuas que en la presentación de propuestas concretas para solucionar los problemas que aquejan a la ciudadanía. Noboa, por un lado, destaca su lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, mientras que González critica la gestión del actual mandatario, señalando el incumplimiento de promesas y el aumento del costo de vida. Además, González ha enfatizado la necesidad de combatir la corrupción y ha criticado la gestión de Noboa, acusándolo de utilizar recursos estatales para su campaña y de violar normativas legales. Estas acusaciones han generado un ambiente de desconfianza y han intensificado la confrontación en la Asamblea.​

Ciudadanía en medio del fuego cruzado

El país observa con preocupación cómo la política se convierte en un espectáculo de confrontaciones, dejando de lado los verdaderos intereses del país. La falta de debates sustanciales y la prevalencia de ataques personales generan desconfianza en el electorado, que busca soluciones reales a problemas como la inseguridad, el desempleo y la crisis económica. Es esencial que, más allá de las disputas partidistas, los líderes políticos prioricen el bienestar de la nación y trabajen en conjunto para construir un Ecuador más próspero y seguro.

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