Andrés Arauz

La Revolución Ciudadana constituye una fuerza de la naturaleza. Nada con lo que se pretenda disminuir su ímpetu, es efectivo.

La pasión es lo que lo mueve, un enamoramiento que no conoce de clases sociales, de dificultades, de nada; solo conoce de asumir sus ideales, rumbo al norte que han definido como suyo.

Sus detractores políticos, desde cualquier instancia del poder, de los medios serviles, de otras agrupaciones políticas han definido como su único objetivo, destruir a esta opción política.

Parece que a cada ataque se fortalece, se abroquela, de hecho encuentra más vías de apoyo, más encantamiento, y también brutales ataques. Y así, poco a poco, se define la cancha de las elecciones entre dos equipos: los anticorreístas, que son casi todas las Organizaciones Políticas Nacionales legalmente reconocidas, menos Centro Democrático y que fue la opción escogida luego del despojo de Alianza País, y de Fuerza Compromiso Social.

Los ataques que recibe la Revolución Ciudadana

En esta lógica de ataque, pasaron los años y los meses, enturbiando, judicializando, litigando en Cortes y en el Consejo Nacional Electoral (CNE), con el objetivo de impedir, legal o ilegalmente el legítimo derecho de un colectivo de ecuatorianos, de participar en las Elecciones de 2021, con el o los candidatos de su preferencia.

Esa enorme resistencia en contra de Correa y sus partidarios, en contra de su propuesta, en mucho tuvo efectos contrarios. A día de hoy, es la primera fuerza política del país, con una sólida organización en todos los rincones y una innegable capacidad de convocatoria.

Esa misma fuerza generó una gran heterogeneidad, que le permitió dilucidar dentro de sus colectivos políticos y sociales al candidato que conjugara mejor, las necesidades de los ecuatorianos.

Se presentaron diversos actores políticos, con méritos diversos, que representan en sí mismos lo que se espera de personas que han luchado 4 años, con suertes diversas, en contra de un Gobierno que no ha gobernado y que se ha dedicado a culpar de todo, a su predecesor.

Esa ha sido la única planificación que Moreno y su administración han tenido: Culpar de cualquier situación a su ex presidente.

Finalmente se decidió que entre los cuadros que pugnaban por la candidatura a la Presidencia, debido a la imposibilidad de Rafael Correa de postularse, se escogiera alguien que condensara varias exigencias políticas, de formación, electorales y de consenso dentro de las huestes del Correísmo.

Andrés Arauz, el candidato

El elegido fue Andrés Arauz, joven profesional, con amplia formación académica y algo muy importante, gestión pública, de la que muchos jóvenes profesionales carecen. Esto debe ser un hecho sin discusión, para poder ejercer altos cargos públicos.

Arauz, finalmente, ha encajado en la maquinaria política. Su discurso carece de la fogosidad del de Correa, lo compensa con don de gentes; la tarima lo espera, sin imaginar que sea el vendaval del ex presidente, sin embargo, se siente que dará lo mejor de sí.

Los cuadros que lo acompañan son una simbiosis vital de experiencia y renovación. Cada uno con su dinámica, que aportarán a atraer a los diversos grupos de electores.

Este 27 de Agosto, la opción de Centro Democrático a la Presidencia se inscribió, una realidad innegable es que sus reales posibilidades de acceder a Carondelet son las más elevadas, pero no hay que confiarse.

La salida de Alvaro Noboa y de Sonnenholzner, más la inocuidad de Lasso, le dan más campo de acción política. Sin embargo han emergido con fuerza dos opciones electorales a los que muchos no tomábamos en cuenta, y dadas las circunstancias, se elevan a disputar la Hegemonía: Cristina Reyes del Partido Social Cristiano e Isidro Romero de Avanza.

Estos dos candidatos, reúnen también posibilidades, debido a que las encuestas, y la realidad, otorgan números a su favor, más en el caso de Reyes, ya que parece que ha llegado la hora de una Presidenta. Su tarima es innegable, su fogosidad y temperamento la convierten en una opción a considerar. Romero silenciosamente trabaja y sube, recordemos que Avanza es una Organización Política tremendamente efectiva en territorio.

La fuerza de Arauz

Sin embargo, es tal la fuerza que Arauz resume que sus opciones de triunfo están nítidas.

Si logra convencer a muchos indecisos que los errores del pasado reciente, serán superados, que tenemos como país la posibilidad de salir de este difícil trance económico, social, político, cultural, económico.

La fecha del 27 de Agosto será recordada como la del Gran Retorno. Arauz debe ser, lo que los ecuatorianos esperan de él: aquel que nos devuelva la esperanza.

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