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Quito, 03 oct (La Calle).- “La obra hídrica más importante de la provincia ya está en funcionamiento y al servicio de los ciudadanos”, exclamó la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, al tiempo que decenas de asistentes aplaudían el evento.

Con lágrimas en los ojos, los habitantes de Cayambe y Pedro Moncayo recibieron finalmente el canal de riego, tras 42 años de espera. Las parroquias de Olmedo, Ayora, Tupigachi, Tabacundo, La Esperanza, Tocachi y Malchinguí se abrían paso a un nuevo capítulo productivo.

El 1 de octubre, varias comunidades asistieron al parque arqueológico de Cochasquí. La celebración estaba equipada para un número limitado de personas por motivo de la pandemia, pero decenas de pobladores acudieron al lugar. Los habitantes presenciaron la oficialización del canal de riego, al que sus antepasados y familiares no pudieron acceder durante décadas.

Andrés Espinoza inauguró la ceremonia de agradecimiento en honor a ‘Mama Yaku’. “El agua es parte de nuestra vida, el agua no es dinero para nosotros”, manifestó con las manos en alto. Durante el ritual, el paisaje se despejó y el volcán Cotopaxi quedó al descubierto como efecto de la cosmovisión andina.

10.000 familias favorecidas por el canal de riego

José Cusco, presidente de la comunidad José Luis de Chisig de Tabacundo, comentó que se dedica a la agricultura desde niño. “Este canal cambiará mi vida porque puedo regar los cultivos sin miedo a perderlos”. Y es que centenares de familias no podían acceder al servicio de agua, especialmente en las zonas más bajas de la provincia como en el caso de Tabacundo, Tocachi y Malchinguí. Verónica Cuascota, de San José Grande de Tabacundo mantiene 1.000 metros de cultivo de frutilla en mejores condiciones. “Hace un año y medio que el canal me permite sustentar mis plantas en el verano. Con el dinero de los cultivos mantengo a mi hijo y ayudo a mi madre”.

“Desde las comunidades debemos pensar más allá de vender a los intermediarios, desde nuestros sectores con nuestras familias podemos comercializar entre comunidades. El agua es la unión de esfuerzos a pesar de los inconvenientes que tuvieron los constructores con la Madre Naturaleza”.

Benjamín Tarabata, durante la ceremonia.

Los operarios tuvieron problemas con el trasvase que redirige el agua a las comunidades. Dos de ellos fallecieron realizando la obra durante los tres años de construcción del túnel. Esta cimentación está compuesta de materiales sueltos y arcillosos para generar una membrana impermeable que en la época de lluvia provocó derrumbes.

La construcción de una obra que durará más de un siglo

A pesar de los deslaves y la obstrucción del paso se edificaron tres captaciones de agua en la cuenca de San Marcos. El director del canal de riego, Andrés Guerra, manifestó que estas estructuras permiten el abastecimiento la laguna San Marcos. “En un principio la acequia de Tabacundo trabajaba con 400 a 500 litros por segundo, mientras que las captaciones permiten que el sistema se aumente a 4.000 litros por segundos. Es decir 10 veces más que el potencial de los ríos”.

Las captaciones se enlazan a la represa que repartirá posteriormente el agua hacia las comunidades. El encargado manifestó que la variabilidad de las estaciones permite dotar de agua en el verano a las zonas más secas. “En el Oriente es época de invierno, pero al coincidir con el verano en Malchingui, Tocachi y Tabacundo donde existe un déficit hídrico se desvía el cauce natural con el canal de riego para dotar del servicio a las zonas afectadas”.

La laguna de San Marcos se ubica al interior de la reserva ecológica Cayambe-Coca. Los expertos realizaron un estudio previo para monitorear la calidad de agua, flora y fauna en la represa. “La laguna es tan pura que no se necesita mayores gastos en clorificación. De ahí nace el proyecto Pesillo – Imbabura de agua potable. En términos ambientales hicimos lo correcto”, dijo. (GG)

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