Quito, 15 nov (La Calle). – Hoy se cumplen 98 años de la huelga obrera protagonizada en la ciudad de Guayaquil, cuyo trágico desenlace dejó miles de cuerpos inertes, asesinados por las Fuerzas Armadas, flotando en el Río Guayas.

Los acontecimientos previos surgen en octubre de 1922 con la huelga de los ferrocarrileros de Durán. Sus pedidos fueron atendidos; pero esta fue la chispa que encendió la protesta de noviembre.

A inicios de noviembre de 1922, varios sectores obreros de Guayaquil salieron a exigir mejores condiciones de trabajo: como el cumplimiento de ocho horas laborables y una óptima condición salarial. Las demandas del pueblo trabajador reflejó la crisis de ese entoces y las secuelas que dejó la Primera Guerra Mundial (1914).

En este contexto, los obreros convocaron a una huelga nacional indefinida el 15 de noviembre de 1922. Un día antes, el presidente de la República, José Luis Tamayo, mediante telegrama, ordenó al general Enrique Barriga: “cueste lo que cueste, espero que usted mañana a las seis de la tarde me informará que ha vuelto la tranquilidad a Guayaquil”.  

La orden se cumplió a rajatabla. El 15 de noviembre de 1922 se escribió con la sangre de miles de obreros asesinados con proyectiles y posteriormente atravesados con bayonetas. Sus cuerpos fueron lanzados al Río Guayas. Así, José Luis Tamayo pretendió esconder la prueba de su Gobierno criminal.

«Las Cruces Sobre el Agua»

24 años después, «Las Cruces Sobre el Agua» del escritor guayaquileño, Joaquín Gallegos Lara, vio la luz. La novela de Gallegos Lara cuenta los hechos crudos de la masacre del 15N de 1922.

El texto dedica gran parte de su contenido a la vida de los barrios pobres de Guayaquil, uno de ellos: la Artillería. El personaje central, Alfredo Baldeón inmortalizó la vida, acción y muerte de los obreros de aquel Guayaquil.

—¿Qué significan esas cruces?

—¿Cómo no sabe, jefe? ¿No es de aquí?

—De aquí soy, pero he pasado algunos años fuera.

— Ahí debajo, de donde están las cruces hay fondeados cientos de cristianos, de una mortandad que hicieron hace años. Como eran bastantísimos, a muchos los tiraron a la ría por aquí, abriéndoles la barriga con bayoneta, a que no rebalsaran. Los que enterraron en el panteón, descansan en sagrado. A los de acá ¿cómo no se les va a poner la señal del cristiano, siquiera cuando cumplen años?.

Las Cruces Sobre el Agua – Joaquín Gallegos Lara

Les invitamos a leer el siguiente artículo de opinión: Insurgencia Obrero Sindical en Guayaquil – Ecuador en Noviembre de 1922 | Opinión

También te invitamos a descargar y leer el libro Las Cruces sobre el agua en este enlace.

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